Causas de la fertilidad marina en el Nororiente de Venezuela

May 24, 2017 | Autor: Jemimah Rivera | Categoría: Marine Biology, Marine Ecology, Coastal upwelling
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Descripción

Alfredo Gomez Gaspar 1996. Causas de la Fertilidad Marina en el nororiente de Venezuela. Interciencia 21(3): 140-146.

CAUSAS DE LA FERTILIDAD MARINA EN EL NORORIENTE DE VENEZUELA Alfredo Gomez Gaspar RESUMEN Las aguas del mar Caribe son pobres pero existen algunas áreas que contrastan notablemente y son moderadamente fértiles, como es el caso del nororiente de Venezuela donde se realiza una extracción pesquera de relativa importancia El enriquecimiento regional comúnmente se asocia con la surgencia de aguas subsuperficiales, fenómeno hidrográfico anual que ocurre durante /os primeros meses. Pero se ha planteado la existencia de otras causas que propician la fertilidad acuática durante todo el año, porque al sur de la isla de Margarita se verificó que la hidrografía, los nutrientes y el plancton tienen marcada estacionalidad entre los períodos de enero a mayo y de junio a diciembre, sin embargo los valores de producción primaria no tienen diferencia significativa. Los grandes ríos suramericanos (Orinoco y Amazonas) y las ondas internas causan enriquecimientos y también las lagunas costeras como La Restinga (isla de Margarita) eutrofican notablemente las aguas adyacentes durante los meses de mayo a noviembre, cuando es menos intenso o cesa el fenómeno del afloramiento de aguas. Estos componentes coadyuvan a la fertilidad marina regional, que propicia la existencia permanente de recursos pesqueros pelágicos como la sardina Sardinella aurita y recursos bentónicos como el molusco Arca zebra, entre otras especies de importancia económica regional y nacional. PALABRAS CLAVE / Ecología marina / Hidrografía / Venezuela /

El mar Caribe generalmente tiene aguas pobres; sin embargo existen regiones donde se realizan extracciones pesqueras de relativa cuantía, como es el caso del nororiente de Venezuela, donde se captura más del 60% del total nacional. Esta producción pesquera tiene su origen en la moderada riqueza de las aguas, que permite la captura de especies con ciclo de vida corto, crecimiento rápido y hábitos alimenticios micrófagos como en la sardina venezolana Sardinella aurita (Clupeidae). En las zonas periféricas, la flota pesquera de media altura captura especies depredadoras (escómbridos, carángidos, corifénidos, lutjánidos y serránidos) que se alimentan de la sardina. La fertilidad marina generalmente se asocia con el fenómeno de surgencia de aguas, muy notorio en los primeros meses de cada año. Pero, estudios intensivos recientes demuestran que si bien la concentración de nutrientes tiene una marcada estacionalidad, la producción primaria no tiene diferencia significativa, sugiriéndose la existencia de otros factores (Gómez, 1991; Gómez y Chanut, 1993) que propician la fertilidad durante todo el año, como lo demuestra la producción de sardina enlatada en la isla de Margarita (Fig. 1). En este trabajo, además del afloramiento, se discute la importancia de los ríos Orinoco y Amazonas, el efecto de las lagunas costeras, la posible influencia de las ondas internas y la presencia de islas como causas enriquecimiento de las aguas en el nororiente de Venezuela.

Fuente: Fábrica de alimentos El Faro. Fig. 1. Producción de Sardina Enlatada en la isla de Margarita

El Area Fértil La región nororiental de Venezuela está constituida por las áreas costeras de los estados Sucre, Nueva Esparta y Anzoátegui; por la producción de sus aguas y la existencia de una cubeta anóxica (Fosa de Cariaco) ha sido objeto de numerosas investigaciones oceanológicas (ver Gómez y Chanut, 1993; Okuda et al., 1974). La surgencia no es continua en el espacio y se detectan gran número de domos ascendentes (Margalef, 1965; 1969) su área se delimita por los estudios sobre el fenómeno físico y por las investigaciones sobe comunidades marinas. En dirección este - oeste, abarca desde el extremo oriental de la Península de Paria hasta la isla de La Tortuga (61º50' a 65º25' Long W) incluyendo la cubeta oeste de la Fosa de Cariaco, donde la surgencia tiene menor intensidad (Okuda et al., 1974). La Tortuga tiene una fauna marina intermedia entre la típica arrecifal de las islas oceánicas (Los Roques, La Orchila, Las Aves) y las de la plataforma afectada. por la surgencia (Cervigón, 1992). Al oeste, el área fértil se delimita por una banda de Noctiluca(Dinoflagellata) y el fitoplancton incluye mayor número de especies oceánicas (Margalef, 1969). En dirección norte - sur, cubre desde la línea de costa hasta el borde de la plataforma (11º30' Lat. N) la cual tiene una amplitud de 90 km y profundidad media de 66 m (Herrera y Febres, 1975b) e incluye el valle submarino de Carúpano, desde cabo Tres Puntas hasta la isla de Margarita. Esta plataforma es la más ancha de Venezuela y está relacionada con la intensidad del afloramiento (Muller-Karger y Varela, 1988). El límite septentrional es la isla de La Blanquilla, también afectada por la surgencia porque sus aguas no tienen la transparencia cristalina típica de las islas propiamente oceánicas, y como en La Tortuga, ya no existen los grandes cardúmenes de sardina tan comunes entre Margarita y costa firme (Cervigón, 1990, 1992). El afloramiento no se detecta en los 67,3º Long. W (Richards, 1960) ni al este de la dorsal de Aves (Ljoen y Herrera, 1975) En la Figura 2 se muestra el área fértil hipotética, que en los primeros meses del año tiene mayor amplitud extendiéndose de la Península de Paria a La Blanquilla y hasta la laguna de Tacarigua en el continente, con un área estimada de 55.000 km2. En el segundo semestre el área fértil alcanza la isla de Margarita y el Golfo de Santa Fe y tendría alrededor de 17.500 km2.

Fig. 2 Area Fértil del Nororiente en Venezuela.

Causas de la Fertilidad Regional La Surgencia de Aguas Subsuperficiales En la década del 50, se estudió la hidrografía del mar venezolano determinándose que al sureste del Caribe las aguas en superficie eran más frías (2ºC inferiores) que al noreste (Richards y Vaccaro, 1956). Luego, a lo largo de 62º W Long. se encontró que cerca del continente la concentración de los nutrientes a los 50 m coincidía con la nutriciclina observada a 150 m en el extremo norte, verificándose una surgencia producida por los vientos (Alisios) paralelos a la costa (Richards, 1960). Las subsiguientes investigaciones físicas (Fukuoka, 1962, 1963, 1965a, 1965b, 1965c; Ljoen y Herrera, 1965; Gordon, 1967); químicas (Ballester, 1965; Okuda et al. 1974) y biológicas (Margalef, 1665, 1969; Ginés, 1972) confirmaron el afloramiento. Los estudios meridionales a lo largo de 620, 630 y 640 W Long., indicaron concentraciones altas de nutrientes al norte de la isla de Margarita y hasta el este de la península de Paria (Okuda et al., 1974), pero con gran heterogeneidad espacial porque repetidas mediciones de la temperatura, la salinidad, el oxígeno y los pigmentos revelaron irregularidades. La termoclina generalmente se encuentra entre los 16 y 26 m (Margalef, 1969) y las áreas más productivas tienen de 4 a 8 m de zona eufótica (Ginés, 1972). Las aguas suben desde profundidades entre 90 - 175 m y se notan hasta 150 km fuera de la costa, pero la amplitud del fenómeno depende de la intensidad y duración de los Alisios (Herrera y Febres, 1975b). Según los datos de Hulburt (1966) se evidencia a los 12º Lat. N. (Herrera y Febres, 1975ª). La surgencia es un fenómeno de la estación seca (primer semestre del año), la temperatura es indicador indirecto del fenómeno porque parches de agua fría (hasta de 5ºC inferiores) se observan desde la costa hasta el borde de la plataforma (Herrera y Febres, 1975b). Según Okuda (1978, 1981) en esta área se identifican tres masas de agua: las superficiales que tienen una temperatura mayor de 24ºC y con una salinidad menor a 36,7 ‰; las aguas subtropicales con 21 a 24º y salinidad superior a 36,7 ‰ y las aguas subsuperficiales con valores inferiores a 21ºC y 36,7 ‰. Si los vientos tienen una velocidad superior a 6 m/seg. ocasionarán surgencia intensa (Herrera y Febres, 1975a) y afloran aguas subsuperficiales mientras que los vientos moderados hacen subir las aguas subtropicales (Okuda, 1981). Durante el segundo semestre, la temperatura superficial normalmente supera los 26ºC (Gómez y Chanut, 1993); sin

embargo, en algunos puntos determinados, como en la Bahía de Charagato (Isla de Cubagua) prevalece agua subtropical (Gómez y Chanut, 1988-1993) y afecta las comunidades marinas (Gómez, 1987a, 1987b). Desde el punto de vista biológico el área es fértil por la concentración elevada de pigmentos (Margalef, 1965; Muller-Karger y Varela, 1988). Sin embargo al sur de Margarita, la clorofila a tiene una marcada estacionalidad, a diferencia de la producción primaria (Gómez y Chanut 1993) La riqueza pesquera de la zona se manifiesta por la abundancia de recursos pelágicos como la sardina Sardinella aurita y bentónicos como los pelecípodos Arca zebra y Pinctada imbricata. La surgencia limita a los arrecifes coralinos (Cervigón, 1990) los cuales son pobres comparados con los de otras áreas, y las comunidades de peces asociadas a las fanerógamas marinas tienen una estructura diferente de la presente en otras regiones del Caribe (Gómez, 1980). Los Grandes Ríos Sudamericanos El Orinoco El río Orinoco tiene una longitud de 1500 km y drena las aguas de un territorio con un área superior a 1.000.000 de km2 y una precipitación de 2.500 mm anuales. El gasto es superior a los 30.000 m3 por segundo (Rabinovich y Novoa, 1982) y se mencionan hasta 80.000 m3/seg durante septiembre-octubre y mínimos de 15.000 m3/seg. en abril, su promedio anual es de 36.000 m3/seg. (Meade et al., 1983; Lewis y Saunders, 1989). Según Blough et al. (1993); anualmente descarga 90 x 106 toneladas de material suspendido. Durante la estación de lluvias (mayo a noviembre) afecta el Golfo de Paria (Van Andel y Postma, 1954) y el agua de la superficie (salinidad entre 0 y 25 ‰) fluye hacia el Caribe por la Boca del Dragón, y por debajo de los 20 m entra agua oceánica. Las aguas salobres tienen silicato y fósforo orgánico en concentraciones elevadas pero son pobres en nitrato y fosfato (Richards, 1960), aunque se cita que en el norte de Paria, los nutrientes provienen del Golfo (Okuda et al., 1974), La influencia del Orinoco se nota desde julio hasta finales de año (Ljoen y Herrera, 1965; Okuda et al., 1974). Por la corriente de Guayana, las aguas se dirigen hacía el oeste - noroeste (Gade, 1961; Febres; 1974) y en el Caribe tienen una velocidad hasta de 82 m/seg. (Gordon, 1967). La disminución de la salinidad (Richards, 1960; Ljoen y Herrera, 1965; Okuda et al., 1974; Febres, 1974) y la concentración de silicatos (Richards, 1960; Froehlich et al, 1978) comprobaron el efecto del río, pero sin estimarse la extensión del impacto. Las fotografías desde el espacio muestran que durante la época de lluvias el Orinoco tiene enorme influencia en el Caribe, y en todo el Este se reconocen parches de pigmentos que llegan incluso hasta Puerto Rico, afectándose un área de 300.ó00 km2 (Muller-Karger et al., 1989). Las imágenes muestran la coloración del agua debida a los pigmentos del plancton y también por la materia orgánica disuelta y particulada (Muller-Karger et al., 1989; Blough et al., 1993; (Dister y Zafiriou, 1993). En 1988 se estudió la función de la materia orgánica disuelta en los fotoprocesos del mar (Zika et al., 1993); se calculó que el Orinoco descarga 2,5 x 1012 gC/año de materia orgánica disuelta (DOM) y coloreada (COM) (el 1% del carbono disuelto en los océanos) e introduce grandes cantidades de material suspendido (80 mg/l) y disuelto (34 mg/l) (Blough et al., 1993). En la estación lluviosa se disminuye (por un factor de 2) la penetración de la luz (Farmer et al., 1993) afectando la composición del fitoplancton, el cual durante la época seca es procariota (cianobacterias y proclorofitas) y el máximo de clorofila subsuperficial (SCM) se encuentra en profundidad de 77 ± 12 m. Mientras que en el periodo de lluvias predominan las diatomeas y la SCM está a menor profundidad (39 ± 16 m). Estos cambios se deben a los nutrientes del río (Bidigare et al., 1993); sin embargo se menciona (Bonilla et al., 1993); que del Golfo de Paria salen pocos nutrientes y la fertilización es muy próxima a la costa. Las aguas del Orinoco se identifican por la fluorescencia de la materia orgánica (Moore et al., 1993); por el peróxido de hidrógeno (Moore et al., 1993; Moffett y Zafiriou, 1993); por su contenido en metano (Jones y Amador, 1993) y por los radicales libres (Dister y Zafiriou, 1993). Las aguas superficiales de menor salinidad retienen propiedades químicas adquiridas en los ríos o

en la zona de mezcla, por lo cual se utilizan isótopos de radium (Ra 224-226 y 228) para determinar su mezcla y dispersión. En el Caribe, el estrato superficial se desplaza con velocidad entre 15 y 33 cm/seg (Moore y Todd, 1993) y puede tener hasta 15 in de altura en los meses de agosto y septiembre cuando se acentúa el efecto del Orinoco (gasto promedio de 60.000 m3/seg). Al diluirse el estrato, se afecta un área hasta de 300100 km2 (Blough et al., 1991), superficie igual a la estimada con sensores remotos (Muller-Karger et al., 1989). Los estudios a gran escala (1000 km) demostraron que las aguas superficiales se relacionan estrechamente con los materiales que introduce el río y en escala pequeña (10 a 100 km) los procesos estuarinos no afectan la materia orgánica (Zíka et al., 1993). Durante el segundo semestre del año las aguas del Orinoco afectan notablemente la isla de Margarita, situada a 220 km de la Boca del Dragón. Estimando una velocidad de 50 cm/seg. (promedio de la corriente del Caribe en octubre, según Gordon, 1967), estas aguas llegan al cabo de solamente 5 días Al sur de la isla, investigaciones intensivas comprueban que de junio a diciembre la salinidad es significativamente menor en los primeros 20 metros (Gómez y Chanut, 19931 En áreas circunvecinas las aguas superficiales con temperatura mayor a 24ºC y salinidad menor a 36,8 ‰ se acercan a la costa por el noreste y se mezclan con las subsuperficiales (Bonells et al., 1990). Muller-Karger y Varela ( 1988) citan concentraciones elevadas de alientos ( > 1 mg/m2) a distancias hasta de 500-1000 km del Orinoco. El fitoplancton de la Península de Paria es influenciado por las aguas estuarinas (Ferraz, 1992) y las especies dominantes son Nitzchia pungens, Thalassiosira decipiens y Skeletonema costatum. Los estudios fotoquímicos (Zika et al 1993) mencionan que al NE de Margarita, la materia orgánica tiene una concentración de 0,7 mg/l (Blough et al., 1993) y determinaron la mayor concentración de peróxido de hidrógeno del Caribe (Moore et al., 1993). Asimismo , en Paria encontraron las concentraciones más elevadas (0,7 a 1,7 mg/m2 ) de clorofila (Bidigare et al 1993). Así, en la región los cambios estacionales son notables y tienen su causa en el Orinoco que introduce silicatos y gran cantidad de materia orgánica disuelta (Moore et al., 1993). El Amazonas El Amazonas descarga al Atlántico un volumen de agua equivalente al 18% de los ríos del mundo. Su flujo medio es de 175.000 M3/seg.; con gasto máximo de 240.000 m3/seg. en mayo - junio y mínimo de 85.000 m3/seg en noviembre (Oltman, 1968). En el estuario la concentración de nutrientes es 75 % más alta que en el río, la haloestratificación inhibe la productividad (Rhyther et al., 1967) pero cerca de la costa la producción aumenta (Cadee, 1975). El material suspendido se decanta cuando la salinidad es de 7‰; las aguas se transparentan y son ricas en diatomeas que agotan los nutrientes. Gran parte del sílice (20 %) se transporta fuera de la región (Edmont y Boyle,, 1981). Se consideraba que las aguas del Amazonas tenían alcance limitado (hasta el Cabo Orange) pero observaciones desde el espacio mostraron una mayor extensión y al noreste de Suramérica se forman meandros que afectan las Antillas menores (Edmont y Boyle, 1981). De junio a septiembre, llegan enormes lentes de agua (de 200 -300 millas de diámetro) que al fragmentarse disminuyen la salinidad y liberan nutrientes (Kidd y Sander, 1979; Borstad, 1982). Muller-Karger et., al (1989) revisaron el concepto general sobre el Amazonas como la fuente de agua dulce dominante en el Caribe, postulando una mayor importancia al río Orinoco, lo cual verificaron los estudios de fotoquímica (Zika et al., 1993). Sin embargo, en los primeros meses del año, una parte proviene del río Amazonas (Muller-Karger et al., 1988), especialmente en abril cuando tiene un flujo 15 veces mayor, y en el Delta del Orinoco (a 1.300 km de distancia) se detecta agua amazónica (Moore y Tood, 1993) que también entra al Caribe (Zika et al., 1993). Retroflexión de las Aguas del Amazonas Estudios físicos comprobaron que agua del Amazonas se transporta hacia el norte por la corriente de Guyana e influencia el Caribe oriental (Ljoen y Herrera, 1965) En la época de lluvias se detecta hasta 7ºN Lat. y también derivan lentes aislados de aguas salobres my afuera de la costa, cerca a

las Antillas menores (Herrera y Snooks, 1969) La circulación superficial en el Atlántico tropical (10º S a 20º y 35º a 60º W) se estudió por la deriva de boyas e imágenes de satélite (Richardson y Reverdin, 1987; Muller-Karger et al., 1988). Las boyas indicaron que de junio a enero la corriente del norte del Brasil llega a los 7ºN y se aleja del continente dirigiéndose hacia el Este, por lo que hace un giro pronunciado de 300 - 500 km de diámetro, Esta retroflexión es el origen de la contracorriente ecuatorial del norte, que puede alcanzar las cosas de Africa (Bruce et al., 1985). Las fotografías muestran un patrón similar, con el Amazonas alejándose de la costa de las Guayanas y dirigiéndose hacia el Este. El transporte de agua amazónica es causado por procesos desconocidos, pero relacionados con el viento en la convergencia intertropical, con la vorticidad y con la formación de remolinos (Philander y Pacanowskis, 1986; Csanady 1985). Así, de junio a enero parte de la descarga del Amazonas es llevada hacia el interior del Atlántico, pero de febrero a mayo existen corrientes continuas desde el Brasil hasta el mar Caribe, uniéndose a las aguas del Orinoco en las costas de Venezuela (Muller-Karger y Varela, 1988). Evidencia del Efecto de los Grandes Ríos en el N.E. de Venezuela Algunas investigaciones geológicas mencionan que parte de los sedimentos del estuario del Orinoco y del Golfo de Paria provienen del Amazonas (Van Andel, 1967; Eisma et al., 1978). También se ha comprobado (Milliman et al., 1982) que el Orinoco y el Amazonas transportan materiales a lo largo de la plataforma de Venezuela, como se suponía (Van Andel, 1967). El efecto del Orinoco comenzó hace 10000 - 12000 años durante la transgresión del nivel del mar (Milliman y Emery, 1968) y el Golfo de Paria se unió al Caribe a través de la Boca del Dragón, que tiene una profundidad de 95 m. Los sedimentos liberados afectaron los arrecifes de la plataforma de Paria y cesó su crecimiento (Milliman et al., 1982). Los fangos derivados de ambos ríos sepultaron las formaciones coralinas y las observaciones con submarino comprueban que los sedimentos tienen un espesor de 20 m y aumentarán por el transporte de la corriente del Caribe hacia el norte y oeste. En la plataforma de Paria, se calculó la contribución de cada río, la cual depende del tamaño de las partículas. Por su proximidad, el Orinoco contribuye con el 50 % de la fracción mayor a 2 micras y con el 20 % del material fino, lo restante proviene del Amazonas (Eisma et al., 1978). Los difráctogramas de arcilla confirman que los fangos provienen de ambos ríos (Milliman et al., 1982). Se concluye entonces que las aguas del Amazonas afectan al NE de Venezuela, porque la mitad de los sedimentos provienen de ese río (Van Andel, 1967; Eisma et al., 1978) y con el Orinoco se transportan hacia el oeste, a lo largo de la plataforma de Venezuela (Milliman et al., 1982). Las Lagunas Costeras Las lagunas costeras eutrofican el mar adyacente pero en una región marina con aguas fértiles como el NE de Venezuela, su función era desconocida. La Restinga (Isla de Margarita) es una laguna hiperhalina (estuario negativo) donde se hicieron investigaciones sobre la variabilidad temporal de los pigmentos clorofílicos, la producción primaria y el zooplancton, comprobándose que en el canal lagunar los pigmentos tienen mayores concentraciones durante los meses de junio a noviembre y la producción mantuvo valores superiores a 800 mgC/m3/dia, mientras que desde diciembre a marzo osciló entre 350 y 450 mgC/m3/día. En cambio, en el mar adyacente la situación fue inversa y los mayores valores se determinaron en los primeros meses del año y el zooplancton fue más abundante. En la Figura 3 se muestra el resumen estadístico gráfico de algunas variables estudiadas y se demuestra que La Restinga enriquece más notablemente las aguas adyacentes durante el segundo semestre del año, cuando es menos intenso o cesa el fenómeno de la surgencia de aguas regional (Gómez, 1991). Margarita tiene numerosas lagunas de manglar (Cervigón y Gómez, 1986) que tiene una área total de alrededor de los 55 km2 (Tabla I). En 1990, se estudió intensivamente (cada 3-5 días) la fertilidad de las aguas costeras al sur de la isla de Margarita y se comprobó que las variables hidrográficas, los nutrientes (especialmente el

fosfato), los pigmentos y la abundancia zooplanctónica, tienen marcada estacionalidad entre enero y mayo y de junio a diciembre (Gómez y Chanut, 1993). Sin embargo, los valores de producción primaria no tuvieron diferencia estadística significante. Así, en la región el enriquecimiento de las aguas es debido no solamente al afloramiento estacional que causa el viento, sino que también durante los meses de junio a diciembre, los máximos secundarios en los nutrientes, biomasa y producción, tienen otras causas, entre ellas las lagunas costeras. Tabla I área de lagunas, golfos y bahías del nororiente de Venezuela. Extensión en km2 Laguna de Chacopata1

5

Laguna de Araya1

3

Lagunas Costa sur de Margarita3 Las Marites - Punta Mangle y anexos Punta de Piedras - El Atolladar Laguna 5 Raya Boca de Palo Los Portillos La Restinga El Saco - Isla de Coche

55

Laguna Grande El Obispo2

9

Golfo de Cariaco2

635

Bahía de Mochima2

10

Laguna de Píritu2

31

Laguna de Unare2

100

Laguna de Tacarigua2

140

TOTAL

988

1 Miró 1974 2 Okuda et al., 1974; 3 Cervigón y Gómez, 1986

Fig. 3. Resumen Estadístico Gráfico (Box & Whisker) de algunas Variables Ecológicas que muestran la interacción entre la laguna de La Restinga y el Mar Caribe Adyacente.

Igual función que las lagunas de Margarita podrían tener las lagunas continentales, los golfos y las bahías que se comunican con el mar Caribe adyacente y que en el nororiente de Venezuela, tienen un área total de 988 km2 (Tabla I). Aunque no existen estudios intensivos para comprobar la variabilidad temporal de la interacción, se menciona que la laguna de Tacarigua tiene una mayor concentración de nutrientes (nitratos) de junio a noviembre (Okuda et al., 1974) y los máximos de producción primaria coinciden con la época de lluvias hasta llegar a un florecimiento en diciembre (Rodríguez y Conde, 1989). Las Ondas Internas y el Efecto Isla Las ondas internas caracterizan los océanos mundiales. Tienen período desde minutos hasta los ciclos de marea. En ocasiones pueden observarse en la superficie, a través de los detritus que aparecen. Al romper la termoclina y desplazar los estratos de clorofila subsuperficial, tienen importancia en la distribución del plancton, en la producción primaria (Haury et al., 1979,1983; Witman et al., 1993) e incluso en la abundancia de peces demersales (Caveriviere y Picaut, 1990). Estas ondas como mecanismo de enriquecimiento no son idea nueva porque Cooper (1947) postuló que fertilizaban las aguas del canal inglés. Su efecto es más acentuado en las aguas de la plataforma (McGowan y Hayward, 1978; Thorpe, 1978; Shea y Broenkow, 1982). Se menciona que en el norte de América del Sur la surgencia máxima ocurre a 90 km de la costa (Gordon, 1967) y es interesante notar que justamente coincide con el borde de la plataforma nororiental siendo posible su relación con esas ondas. Las islas también son causa de enriquecimiento; por ejemplo en Barbados, las ondas internas originan oscilaciones verticales de aguas fértiles causando el denominado efecto isla (Sander, 1973) y en La Tortuga se ha detectado su rompimiento (Margalef, 1969). La plataforma nororiental de Venezuela se caracteriza por la presencia de islas, numerosas islas menores, islotes, morros y farallones. Se estima un número total de 167 con área de 1.404,26 km2 (Tabla II) y tienen 465 km de costa (Miró, 1974). Tabla II numero de islas, islotes, morros y cayos en el nororiente de Venezuela y área estimada1 Extensión en Km2 Número

Estado Nueva Esparta

3

1.150,0

La Tortuga y cayos

39

156,6

La Blanquilla

1

615

Archipiélago Los Testigos

16

613

Archipiélago Los Hermanos

7

2,14

Archipiélago Los Frailes

8

1,92

Subsector Oriental 2

93

2217

TOTAL

167

1.404,26

1 Según Cervigón, 1992. 2 El subsector Oriental incluye numerosas islas menores, islotes y morros en la costa de los Estados Anzoátegui y Sucre. isla Sola al nordeste de Margarita y otras como Caribe y Lobos al sur. El afloramiento de las aguas, los grandes ríos suramericanos, las lagunas costeras, las ondas internas y el efecto isla, son los factores que propician la fertilidad marina regional y permiten la existencia de valiosos recursos pesqueros.

Conclusiones Las causas de la fertilidad de las aguas del Nororiente de Venezuela son: El afloramiento de aguas, fenómeno hidrográfico que ocurre en los primeros meses de cada año. Los grandes ríos suramericanos, especialmente el Orinoco por el aporte de materia orgánica disuelta y particulada, durante el segundo semestre del año. En los primeros meses del año se ha comprobado la influencia del río Amazonas. Las lagunas litorales y otros cuerpos de agua costeros que enriquecen el mar adyacente; este efecto es especialmente marcado desde mayo hasta noviembre. Las ondas internas que rompen sabe la plataforma continental, donde existen islas y numerosos islotes, morros y farallones que son causa de enriquecimientos locales. AGRADECIMIENTOS Se agradece a la empresa Alimentos El Faro (El Guamache, isla de Margarita) por la información relacionada con la producción de sardina enlatada. El Prof. L.W. González (Universidad de Oriente - Nueva Esparta) facilitó estadísticas pesqueras. REFERENCIAS 1. Ballester, A. (1965): Tablas hidrográficas. En: Estudios sobre el Ecosistema pelágico del N.E. de Venezuela. Mem. Soc. Cienc. nat. La Salle, 25 (70,71,72): 39-137. 2. Bidigare, R., Orldrusekh M y Brooks, J. (1993): Influence of the Orinoco river outflow on distribution of algal pigments in the Caribbean sea. J. Geophys. Res., 98(2): 2259-2269. 3. Bonilla, J., Senior W., Jugden, J., Zafiriou, O. y Jones, R. (1993): Seasonal distribution of nutrients and primary productivity on the Eastern continental shelf of Venezuela as influenced by the Orinoco river. J Geophys. Res., 98(2C): 2245-2257. 4. Bonells, D., Okuda, T., Bonilla, J., Gamboa, B. y Cedeño, G. (1990) : Algunas características hidrográficas en la región circunvecina a la isla de Margarita, Venezuela. Bol. Inst. Oceanogr. Univ. Oriente, 29(1&2): 27-41. 5. Borstad, G. (1982): The influence of the meandering Guiana current on surface conditions near Barbados - temporal variations of Trichodesmiun (Cyanophyta) and other plankton. J. Mar. Res., 40(2): 435 452. 6. Blough, N., Zafiriou, O. y Bonilla, J. (1993): Optical absorption spectra of waters from the Orinoco River outflow: Terrestrial input of colored organic matter to the Caribbean. J Geophys. Res., 98(2C): 2271-2278. 7. Bruce. J. Kerling, J. y Beatty. W. (1985) On the north Brasilian eddy field, Prog. Oceanogr. 14 57-63. 8. Cadee, G. (1975) Primary production of the Guayana Coast. Neth. J Sea Res. 9: 128-143 9. Caveriviere, A. y Picaut J. (1990): Notes oil the relationships between internal waves and variations in abundance for periods of less than 24 hours observed by trawelers of the Ivory coast shelf. FAO. Rome. CECAF/ ECAF SER.. No. 89/48: 151-154. 10. Cervigón. F. y Gómez. A. (1986): Las Lagunas Litorales de la isla de Margarita Ed. Arte. Caracas. 11. Cervigón. F. (1990): La Blanquilla. En Todtmann O. (Edit.) Islas de Venezuela Editorial Arte. Caracas. 190 pp. 12. Cervigón F (1990) La Dependencias Federales. Editorial Ex Libris. Caracas. 160 pp. 13. Cooper, L. (1947): Internal waves all upwelling of oceanic waters from mid depths on to a continental shelf Nature 159: 579-580. 14. Csanady. G. (1985): A zero potential vorticity model of the North Brasilian coastal Current. J mar. Res.. 43: 553-579.

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