Todo lo que puede salir mal...

October 16, 2017 | Autor: Gustavo Cano | Categoría: Mexican Studies, Crisis Management, Mexico
Share Embed


Descripción

Todo lo que puede salir mal… Por Gustavo Cano*

Noviembre 20, 2014

¿Qué sucede en México? El país aparentemente está al borde del precipicio, con grandes problemas de inestabilidad social en el horizonte. Protestas organizadas y espontáneas, además de uno que otro acto de vandalismo, responsabilizan al gobierno federal por el destino de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, el pasado 26 de septiembre. Ese día los estudiantes fueron capturados por las policías de Iguala y Cocula y entregados al grupo criminal “Guerreros Unidos”. La captura fue ordenada por el presidente municipal de Iguala con el fin de evitar un boicot contra su esposa en un acto público. Lo que sucedió después de la entrega de los estudiantes no queda claro. Semanas después el alcalde y su esposa fueron detenidos y han sido acusados de ser los responsables directos de la desaparición de los estudiantes. Aparentemente la pareja está fuertemente relacionada con Guerreros Unidos. ¿Los estudiantes están vivos? Los padres de éstos mantienen viva la esperanza. La versión oficial dice que los estudiantes fueron ejecutados, incinerados y sus restos vertidos en un río cercano. La policía mexicana todavía debe probar de manera convincente esta versión. Huesos quemados y lo que se pudo recuperar a orillas del río han sido enviados a Austria para determinar si los restos pertenecen a los estudiantes. Se anunció que los resultados estarían listos hasta la segunda quincena de enero, 2015. Los padres de los estudiantes se muestran escépticos ante esta información. La presión internacional también le pega al gobierno mexicano duro y tupido. Países europeos, los Estados Unidos, medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales internacionales, el Banco Mundial y hasta el papa Francisco han exhortado, implícita o explícitamente, al gobierno mexicano a que halle a los 43 estudiantes y que se haga justicia a este respecto. Mientras esto sucede, el país se sumerge paulatinamente en la tormenta perfecta. El 7 de noviembre la cabeza de la Procuraduría General de la República dio por terminada de manera abrupta una conferencia de prensa sobre los estudiantes con la frase: “Estoy cansado”. En cuestión de minutos la frase se convirtió en un trending topic en las redes sociales y la media mexicana.

1

Y es que el mexicano promedio se identifica plenamente con esas palabras. Está cansado de tanta autoridad corrupta; cansado de que el crimen organizado controle a la mayor parte de las policías del país; cansado de que el salario haya perdido más del 75% de su poder adquisitivo en los últimos 40 años; cansado de que el sistema de justicia haga de todo, menos implementar justicia; cansado de que el estado mexicano carezca de cualquier tipo de autoridad en la vida real… La desaparición de los 43 estudiantes aparentemente se ha convertido en el detonador social para que los mexicanos se den cuenta de que las cosas no pueden seguir así y que también pueden exigir un cambio. El presidente mexicano, cada vez más enojado, ha insinuado que el gobierno puede recurrir al uso de la fuerza pública para lidiar con esquemas de ingobernabilidad. Aunque, por el momento, la autoridad moral del presidente se ha visto profundamente afectado por el escándalo de la “Casa Blanca”, en el que una periodista prestigiosa descubrió que la residencia no-oficial de la familia presidencial es propiedad de un influyente contratista del gobierno mexicano. Esto se relaciona con el hecho de que, justo antes de que explotara el escándalo de la Casa pintada de Blanco, el presidente haya revocado la licitación de un contrato de 3.7 miles de millones de dólares para construir un tren rápido entre la Ciudad de México y Querétaro. La medida afectó, además del gobierno chino, al contratista dueño de la residencia de la familia presidencial. La primera dama ha salido públicamente a justificar la compra en abonos de la Casa Blanca con su salario de cuando trabajaba haciendo novelas en Televisa, exponiendo su persona a una cascada poco piadosa de memes en las redes sociales. Tanto el presidente como la primera dama han argumentado implícitamente que no se ha hecho nada ilegal, pero que de todas maneras el primero canceló la adjudicación del contrato y la segunda cedió los derechos de compra-venta de la casa para que la gente no hable mal de ellos o ponga en duda la legitimidad de dichas acciones. Lo cual resulta extraño, por no decir surrealista: si no hay nada que ocultar (¿conflicto de intereses que involucre a la pareja presidencial con el contratista influyente?), ¿para qué cancelar un contrato asignado en una licitación legítima o suspender el pago de una propiedad adquirida de manera también legítima? Si se hubiese aplicado este criterio al proceso y resultado final de las últimas elecciones presidenciales, Peña Nieto hubiese dignamente renunciado a tomar posesión…

2

Los medios de comunicación reportan de todos modos una creciente agresividad de la ciudadanía hacia autoridades e instituciones gubernamentales. No es coincidencia que se haya suspendido el desfile militar conmemorativo de la revolución mexicana. La confrontación directa entre gobierno y sociedad es ya un escenario factible en el Estado mexicano. Los universitarios están inconformes y molestos, la educación está en crisis y hay poco interés gubernamental en un desarrollo integral de la educación pública; la credibilidad de las instituciones políticas está por los suelos; el país atraviesa también por una de sus peores crisis en términos de derechos humanos… Los poderes fácticos, que incluyen desde Televisa y contratistas gubernamentales influyentes hasta el crimen organizado, controlan la mayor parte de las ramas gubernamentales relacionadas con el desarrollo económico del país, lo cual provoca que el gobierno muestre poca disponibilidad real de ver por las necesidades y los intereses de la sociedad mexicana en su conjunto. Más allá del destino de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, está el destino de los más de 25,000 desaparecidos desde que el presidente Calderón declaró la guerra al crimen organizado en 2006. La gente está cansada de niveles increíbles de ineptitud de los gobiernos locales, estatales y federal en relación a éste y un sinfín de otros temas. Poco a poco la gente empieza a hacerse justicia por mano propia contra el crimen y la corrupción gubernamental. La actual ingobernabilidad en los estados de Guerrero, Michoacán y Oaxaca es tan sólo el comienzo. Hoy por hoy en México, todo que puede salir mal, simple y sencillamente sale mal.

* Gustavo Cano, Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Columbia en la Ciudad de Nueva York. Director of the Transnationalism Research Project at Mexico Research Network. www.mexre.org

3

Lihat lebih banyak...

Comentarios

Copyright © 2017 DATOSPDF Inc.