Settlement in the Ason valley during the Prehistory: El Aspio Cave (Ruesga, Cantabria) / El poblamiento en el valle del Asón durante la Prehistoria: La Cueva del Aspio (Ruesga, Cantabria)

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Descripción

Férvedes

Vilalba (Lugo)

Número 8

Año 2015

Pp.: 133 - 141

ISSN 1134-6787

EL POBLAMIENTO EN EL VALLE DEL ASÓN DURANTE LA PREHISTORIA: LA CUEVA DEL ASPIO (RUESGA, CANTABRIA). SETTLEMENT IN THE ASON VALLEY DURING THE PREHISTORY: EL ASPIO CAVE (RUESGA, CANTABRIA).

Rafael BOLADO del CASTILLO

Miriam CUBAS

Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, Universidad de Cantabria [email protected]

Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, Universidad de Cantabria [email protected]

Jesús TAPIA

Esteban ÁLVAREZ-FERNÁNDEZ

Sociedad de Ciencias Aranzadi [email protected]

Universidad de Salamanca [email protected]

Marián CUETO

Carlos DUARTE

Universitat Autónoma de Barcelona [email protected]

Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, Universidad de Cantabria [email protected]

Diego GÁRATE

Enrique GUTIÉRREZ-CUENCA

Arkeologi Museoa [email protected]

Proyecto Mauranus [email protected]

Miguel GUTIÉRREZ-MEDINA

José Ángel HIERRO GÁRATE

Universidad de Cantabria [email protected]

Proyecto Mauranus [email protected]

César LAPLANA

Inés L. LÓPEZ-DÓRIGA

Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid [email protected]

Centro de Investigação em Biodiversidade e Recursos Genéticos, Universidade do Porto [email protected]

Paloma UZQUIANO UNED [email protected] RESUMEN Desde el año 2013 se viene desarrollando el Proyecto de Intervención Arqueológica en la cueva del Aspio (Ruesga, Cantabria) que ha permitido documentar distintos momentos de ocupación y que ha contribuido a abordar su correlación con el poblamiento del marco geográfico del valle del Asón. Las primeras referencias sobre la cavidad se produjeron en la década de 1960, a las que se añadió posteriormente el reconocimiento de distintos depósitos arqueológicos; sin embargo, la inexistencia de una intervención arqueológica sistemática impidió individualizar la naturaleza de las ocupaciones en la cavidad. En este trabajo presentamos los estudios que actualmente se están desarrollando con el objetivo de conocer y documentar la secuencia estratigráfica, su dinámica de formación y analizar de forma exhaustiva las características de su depósito. ABSTRACT Since 2013 the Archaeological project of El Aspio (Ruesga, Cantabria) has been developing with the aim of record the different levels of occupation of the cave and to contribute to the study of the settlement patterns in the geographical background of the Ason valley. The first references about the cave dated in the 1960s, after that some references about the archaeological deposits should be added; however the lack of a systematic archaeological intervention have not allowed to identify the different occupations of the cave. In this paper we present the activities that we are developing at that moment in the cave in order to record the stratigraphic sequence, to analyze the dynamic of formation and the characteristics of the deposits. Palabras Clave: Keywords:

1.-

Región cantábrica, Prehistoria Reciente, Edad del Hierro, Paleolítico. Cantabrian region, Recent Prehistory, Iron Age, Paleolithic.

INTRODUCCIÓN.

El valle del Asón constituye uno de los entornos geográficos con mayor densidad de yacimientos arqueológicos en Cantabria. La larga trayectoria

de investigación desarrollada en esta región ha permitido documentar las ocupaciones y perfilar el patrón de poblamiento en distintos momentos de la Prehistoria (García-Moreno, A. 2008; GonzálezMorales, M., et al., 1992; Straus, L., González-

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Fig.: 1. A.- Localización de la Cueva del Aspio. B.- Topografía general de la cavidad (Serna, et al., 1994).

Morales, M., 2012; García-Moreno, A., Fano, M. A., 2011; Ruiz, J., Muñoz, E., 2007; 2008; 2009). La cueva del Aspio se sitúa en la margen derecha del valle medio del río Asón, en una zona altamente carstificada. La cueva está formada en las calizas del Aptiense y Albiense inferior, de la Formación Calizas de Ramales (Ramírez, J., et al., 1978; García, J., 2008). Se encuentra en el flanco septentrional del anticlinal de Ancillo, de dirección ONOESE, que está limitado al norte por la falla de Ramales o Arredondo, con dirección ONO-ESE, que se ha considerado una prolongación oriental de la falla de Cabuérniga. La cavidad se sitúa en las proximidades del pueblo de Vegacorredor (UTM X: 459.254; Y: 4.789.993; altitud: 315 m), en la sierra del Hornijo y constituye una cueva de grandes dimensiones. El primer tramo de galería alcanza 150 metros de longitud por 45 de ancho y 12 de alto.

Las primeras noticias proceden del Grupo de Exploraciones Subterráneas del Club Montañés de Barcelona (G.E.S) que exploró los primeros 400 metros en 1961. Posteriormente, se tiene constancia de la realización de una visita por parte del Grupo Juvenil de Espeleología (G.J.E.) de la Organización Juvenil Española (O.J.E.) y por la Asociación Espeleológica Ramaliega (A.E.R.) en el año 1963. Finalmente, la exploración completa de la parte hoy conocida se realizó en 1964 por el A.E.R. y el G.E.S. (Anónimo, 1964; Mugnier, C.L., 1969). La primera referencia conocida sobre la existencia de materiales arqueológicos, concretamente cerámica prehistórica, se retrotrae al año 1980 (Moral, J.M., 1980-81). Según se expone en la bibliografía disponible (Serna, A., et al., 1994) la cavidad fue utilizada en repetidas ocasiones por los miembros de la O.J.E. como zona para la realización de torneos contrarre-

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loj, lo que posiblemente haya alterado el grado de fragmentación y la dispersión de los materiales arqueológicos en superficie. En la década de 1990 el Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (C.A.E.A.P.) y el A.E.R. realizaron una recogida de los materiales documentados en superficie e identificaron una serie de paneles con motivos gráficos que relacionaron con el arte esquemático abstracto (Serna, A., et al., 1994). Como resultado de esta intervención, se distinguieron cinco zonas o depósitos arqueológicos (Serna, A., et al., 1994) (Fig.: 1): A. El vestíbulo, donde se documentaron un elevado número de elementos en sílex, restos de fauna y materiales cerámicos realizados a mano y a torno. La cronología del depósito se situó entre el Epipaleolítico y época medieval. B. Depósito 1. Se sitúa al fondo del vestíbulo, a 60 metros de la boca, y en él se registraron restos de fauna, varios fragmentos cerámicos a mano con decoración plástica, posiblemente pertenecientes a una orza y algunos fragmentos de una vasija con carena. La pieza carenada revela algún tipo de actividad durante la Prehistoria reciente, posiblemente en la Edad del Bronce, mientras que los restos de orza se adscribieron entre el Calcolítico y la Romanización.

D. Depósito 3. Se sitúa a 120 metros de la boca de la cueva, disperso por un área de unos 40 m2 y se definió a partir del registro de varias vasijas a mano casi completas, una vasija “tardoceltibérica” pintada (Fig.: 2) y un conjunto de ocho peines de madera de telar. También se identificaron diversos objetos metálicos, como unas pinzas de hierro, clasificadas como de herrero (Serna, A., et al., 1994), y la hoja de un puñal (Smith, P., Muñoz, E., 2010). Los objetos recuperados en esta zona se enmarcan en la Segunda Edad del Hierro. E. Pinturas. Se reconocieron cinco paneles de trazos negros carbonosos que se relacionaron con el denominado arte esquemáticoabstracto y al que se le asignó una cronología entre la Segunda Edad del Hierro y la Romanización.

2.-

La prospección realizada en la década de 1990 (Serna, A., et al., 1994) permitió reconocer la importancia y el carácter de los materiales superficiales existentes en la cavidad. Por ello desde el año 2013 planteamos la realización de un proyecto de intervención arqueológica centrado fundamentalmente en dos ejes; por un lado, en la conservación del depósito arqueológico y, por el otro, en la investigación de las ocupaciones de la cavidad mediante un estudio exhaustivo de los materiales procedentes tanto de los contextos superficiales como de los recuperados en estratigrafía. En función de ello, se planteó una serie de objetivos: - Determinar las distintas ocupaciones que han tenido lugar en la cavidad. - Documentar y georreferenciar los materiales superficiales con la finalidad de identificar las zonas de mayor densidad. - Registrar las manifestaciones parietales de la cavidad. - Identificar los aspectos geológicos que han influido en la formación y conservación de los depósitos arqueológicos.

Fig.: 2. Vasija celtibérica documentada en la cueva del Aspio (Fotografía: Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria).

C. Depósito 2. Situado a 80 metros de la boca, está constituido por una acumulación de bloques pétreos y numerosos restos cerámicos y óseos. La tipología de los materiales recuperados (ollas de perfil en S) llevó a adscribir este depósito a la Segunda Edad del Hierro o a época indígenaromana.

EL PROYECTO DE INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN LA CUEVA DEL ASPIO.

3.-

METODOLOGÍA DE LA ACTUACIÓN ARQUEOLÓGICA.

Con el fin de alcanzar los objetivos planteados, se desarrolló una propuesta metodológica articulada en distintas fases. La primera de ellas se centró en la realización de una prospección intensiva para localizar y geo-

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rreferenciar todos los hallazgos superficiales en el primer tramo de la cavidad. A partir de los datos obtenidos se procedió a la realización de un mapa de dispersión de los hallazgos que ha constituido la base para seleccionar el emplazamiento de algunos de los sondeos arqueológicos. En la segunda fase, se planteó la realización de una serie de sondeos en las zonas de mayor interés arqueológico con la finalidad de documentar la secuencia estratigráfica del yacimiento. El emplazamiento de estos sondeos se ha establecido a partir de las informaciones publicadas (Serna, A., et al., 1994) y de los resultados obtenidos en la prospección superficial. La excavación se realizó de manera manual, siguiendo los buzamientos observados en las distintas unidades estratigráficas que fueron convenientemente descritas y documentadas gráficamente (fotografía y planimetría). Los objetos arqueológicos (restos líticos, cerámica, fauna, metal,..) fueron georreferenciados e individualizados durante la intervención. Se procedió a la flotación de todo el sedimento procedente de las unidades estratigráficas con material arqueológico, mientras que el resto fue cribado en seco en la propia cavidad. La tercera fase de intervención se centró en el estudio del arte parietal, para lo cual se llevó a cabo una prospección sistemática de las paredes y de los techos, la documentación arqueométrica y la catalogación de las unidades gráficas, compositivas y topográficas, su documentación fotográfica digital, la restitución gráfica del repertorio parietal mediante el tratamiento digital de las imágenes, la evaluación del repertorio gráfico y el diagnóstico de su estado de conservación. Por último, el análisis estructural de la cavidad, se ha basado en el estudio de la naturaleza y orientación de las diferentes discontinuidades presentes en el interior y el exterior de la cueva, con la finalidad de identificar cuáles han influido en su desarrollo. Con este planteamiento metodológico se ha pretendido dar un enfoque integral a la intervención en la cueva del Aspio abarcando los aspectos de mayor interés arqueológico.

4.-

PROSPECCIÓN SUPERFICIAL.

La prospección superficial llevada a cabo durante el año 2013 se realizó de manera intensiva en toda la superficie de la cavidad registrando todos los objetos visibles. Durante las labores de prospección, se optó por una recogida de todos los restos de carácter abiótico (cerámica, lítico, metal,…) descartándose el levantamiento de aquéllos de naturaleza orgánica (restos faunísticos, madera,…), dada la dificultad de discernir los restos actuales de aquéllos depositados con anterioridad. La prospección supuso la documentación de

un total de 210 restos clasificados en distintas categorías (Tab.: 1).

Tipo de resto

NR

Metales Cerámica Industria lítica Otros Total

%

19

9,05

110

52,37

80

38,10

1

0,48

210

100,00

Tab.: 1. Número de restos registrados en la prospección superficial, según categoría.

Como se puede observar en la tabla, destaca la documentación de material cerámico que se encontraba disperso por toda la superficie de la cavidad, exceptuando alguna pequeña concentración constituida por cerámicas realizadas a mano. La industria lítica representa el 38,1% del material recuperado. Al contrario de lo expuesto en el caso de la cerámica, los restos líticos sí reflejan un área de concentración restringida a la zona del vestíbulo de la cavidad. En general, se trata de restos de industria lítica en sílex entre los que se han identificado tanto útiles como restos de talla. Por último, los restos metálicos (9,05%) no se localizaron agrupados en una única zona, sino que constituyen pequeñas ocultaciones en las que se identifican varios tipos de elementos metálicos. Los resultados obtenidos en la prospección fueron tenidos en cuenta a la hora de plantear los sondeos realizados durante la campaña de 2013 y 2014, como se expondrá posteriormente.

5.-

SONDEOS ARQUEOLÓGICOS.

x Sondeo 1 (campaña de 2013). Se situó al pie del cono de derrubios de la entrada, aproximadamente a unos 20 metros en línea recta de la actual visera de la cavidad (Fig.: 3). Se procedió a realizar manualmente un sondeo de 1x1 metros siguiendo el orden natural y el buzamiento de los estratos. Dada la potencia y homogeneidad de las unidades estratigráficas, se procedió a subdividirlas en tallas artificiales de 10-15 cm para precisar con mayor resolución la procedencia de los materiales arqueológicos. Esto ha supuesto la excavación de un total de 8 tallas artificiales que se agrupan en cuatro unidades estratigráficas diferentes: UEs 100, 101, 102 y 103. UE 100 (talla 1). Se trata de una unidad estratigráfica compuesta por clastos de caliza sueltos, de tamaño medio-pequeño, con una escasa densidad de matriz sedimentaria de textura suelta. En esta UE se han documentado restos de carbón, madera y fragmentos de hueso. UE 101 (tallas 2, 3 y 4). Se define como una unidad sedimentaria grisácea sin buzamiento apa-

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Fig.: 3. Topografía del primer tramo de la cavidad con la localización de los sondeos arqueológicos.

rente y con intercalaciones de bolsadas amarillentas. La matriz es de fracción arcillosa y presenta una elevada densidad de clastos angulosos y heterométricos de caliza. Estos clastos son similares a los que se observan por toda la superficie de la cueva. En la talla 3, se ha observado la concreción de algunos de estos bloques que, hacia la base de la UE (talla 4), van adquiriendo mayor tamaño. Se han registrado algunos fragmentos de cerámica, hueso, restos líticos, caracoles terrestres, moluscos marinos y fragmentos de carbón; aunque, en general, la densidad de material arqueológico es muy baja. UE 102 (tallas 5, 6 y 7). Esta unidad estratigráfica carece de fracción sedimentaria fina y está compuesta por bloques de tamaño mediano y grande costrificados, formando una trama hueca con abundantes intersticios. Esta densidad de bloques es especialmente importante hacia la parte media de la UE (talla 6) en la que aparecen completamente recubiertos y soldados entre sí por coladas estalagmíticas. En el extremo oeste, hacia la parte media de la UE, se identificó en un intersticio entre bloques una pequeña concentración de restos de fauna. UE 103 (talla 8). El techo de la UE 103 viene marcado por la existencia de bloques de caliza aplanados recubiertos por concreción estalagmítica, con algunas bolsadas de cascajo procedente de la alteración de los bloques. Se han identificado algunos restos de fauna aislados con evidentes marcas de procesado. Tras finalizar la talla 8 se decidió abandonar el sondeo debido a la presencia de grandes bloques, de modo que no se ha alcanzado la base de la UE 103. x Sondeo 2 (campañas 2013-2014). Se planteó a 120 metros en línea recta de la actual visera de la cavidad, en el conocido como “Depósito 3” a través de la bibliografía (Serna, A., et al., 1994), concretamente en la zona donde se

habían documentado las “pinzas de herrero” y el puñal. El sondeo 2, de actualmente 3x4 metros excavados, se encontraba totalmente cubierto por bloques de caliza procedentes del vuelco de las paredes de la cavidad. El depósito arqueológico en esta zona está formado por las siguientes unidades estratigráficas: UE 1000. Está constituida por abundantes bloques y cantos de caliza que cubren al material arqueológico, aunque este último también se localiza en los intersticios entre clastos. Esta unidad sedimentaria no presenta matriz fina y su extensión es homogénea en todo el área de excavación, cubriendo a la UE 1001 y 1002. UE 1001. Se trata de una unidad sedimentaria de matriz arcillosa, de color marrón y estéril desde el punto de vista arqueológico. UE 1002. La unidad estratigráfica presenta una coloración negra, compuesta en su mayoría por restos orgánicos carbonizados (madera y carporrestos) con abundantes restos arqueológicos entre los que se han recuperado un importante conjunto cerámico, objetos metálicos (hoja de puñal, una hoz, …) y algunos restos de fauna. UE 1003. Se trata de una unidad sedimentaria de matriz arcillosa y coloración amarillenta, estéril desde el punto de vista arqueológico. Esta UE estaba cubierta por la 1001 y 1002. UE 1004. La UE está compuesta por calizas de pequeño tamaño mezcladas con carporrestos carbonizados y algunos fragmentos cerámicos. UE 1005. Esta unidad estratigráfica aglutina distintas concentraciones dispersas de carporrestos sin carbonizar, en una matriz de escasas calizas de pequeño tamaño y con fragmentos aislados de cerámica. Todo el sedimento de las unidades estratigráficas 1002, 1004 y 1005 ha sido flotado y es de especial interés debido a la elevada presencia de macrorrestos vegetales.

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El conjunto arqueológico recuperado, actualmente en proceso de estudio, se caracteriza por la abundante presencia de cerámica reductora a mano que parece corresponderse con recipientes de grandes dimensiones. De manera aislada, también se han podido documentar algunos fragmentos de cerámica oxidante a torno con decoración pintada. x Sondeo 3 (campaña 2014). El sondeo 3, de 2x1 metros, se ha situado en la parte septentrional de la cavidad, en una de las zonas con mayor concentración de materiales arqueológicos registrados en superficie. La secuencia documentada, hasta el momento, está constituida por las siguientes unidades estratigráficas: UE 3001 (=UE 3007). La unidad sedimentaria superficial está constituida por una acumulación de pequeños cantos y restos orgánicos actuales. Se extiende de forma discontinua por los 2 m2 del sondeo. UE 3002. Al igual que la anterior, constituye una unidad superficial formada por pequeños depósitos arenoso-arcillosos que rellenan las depresiones formadas en la costra estalagmítica infrapuesta (UE 3003). Esta unidad se restringe espacialmente a la mitad norte del sondeo (cuadro B). UE 3003. Esta unidad sedimentaria se sitúa por debajo de las UEs 3001 y 3002 en el sector norte del sondeo (cuadro B). Está constituida por una costra estalagmítica que ocupa todo el sector. Durante la excavación de la colada se han identificado restos de fauna costrificada que reflejan la intensidad de los procesos postdeposicionales que afectaron a esta zona de la cavidad. En su zona basal, se observó un mayor número de bloques cementados con carbonato cálcico, marcando una transición gradual hacia la unidad infrayacente. Esta modificación sedimentaria está acompañada de un aumento en el número de restos de fauna y de matriz terrígena. UE 3004. La unidad sedimentaria está compuesta por cantos angulosos de caliza de tamaño centimétrico-decimétrico cementados por carbonato cálcico. Se trata de una UE irregular en la que aparecen concrecionados grandes bloques de caliza con bolsadas más oscuras, limoso-arcillosas y de textura suelta intercaladas entre intersticios. Espacialmente esta unidad sedimentaria se restringía inicialmente al sector norte (cuadro B), donde se documentó por debajo de la UE 3003. Su prolongación hacia el extremo NE del cuadro A se observó una vez retirada la unidad superficial en este área (UE 3007). Toda la UE se ha visto afectada por una intensa actividad hídrica, provocando la precipitación de carbonato cálcico. Atendiendo al material arqueológico, se observa un aumento en el número de restos, especialmente los faunísticos, y una mayor riqueza en restos industriales, mayoritariamente industria lítica realizada en sílex. UE 3005. Se trata de una UE de color negro,

con una elevada cantidad de cantos angulosos de tamaño centimétrico y abundante material arqueológico. La UE 3005 se localiza espacialmente en la banda E del cuadro B y está cubierta por la UE 3004, mientras que en el cuadro A se identificó debajo la UE 3007 y en contacto lateral con la UE 3004 en el extremo NO del cuadro. La base de la estratigrafía registrada durante la campaña de 2014 está constituida por las UEs 3006 y 3008, que se encuentran delimitadas en contacto lateral aunque aún desconocemos la relación entre ambas unidades sedimentarias. La primera de ellas, de tonalidad amarillenta, está constituida por bloques angulosos de caliza concrecionados y de tamaño decimétrico. Está cubierta por la UE 3005 y se encuentra actualmente en proceso de excavación. La UE 3008se extiende prácticamente por todo el cuadro A y se caracteriza por un sedimento limosoarcilloso de coloración oscura con presencia de pequeños bloques angulosos de caliza de tamaño decimétrico y centimétrico.

6.-

ESTUDIO DE LA ACTIVIDAD GRÁFICA PARIETAL.

La actividad gráfica documentada en la cueva del Aspio se agrupa en 5 paneles situados a unos 175 metros de la entrada, formados por marcas negras aplicadas mediante carbón creando motivos no figurativos. Una descripción previa y su asignación cronológica la ha relacionado con en el denominado arte Esquemático-abstracto (Serna, A., et al., 1994). Durante la campaña de 2013 y como parte del reestudio integral de la cavidad, se procedió a la localización de los paneles publicados y, por otro, se identificaron nuevas evidencias que habían permanecido inéditas hasta el momento. Se han identificado cuatro agrupaciones de unidades gráficas: A. La primera de ellas se sitúa a 40 m de la actual visera y sobre una banqueta de unos 100 cm de ancho y 4 m desarrollo. Se identificó una mancha roja difuminada, con una línea más nítida de 6x2cm. Esta unidad gráfica se encuentra cubierta por calcita y por microorganismos y se asocia a micro-restos de carbón (Fig.: 4.A). B. Entre los 50 y 100 m de profundidad la pared continúa lisa y vertical, con menos microorganismos y con afloramientos naturales de óxido de hierro. En esta zona, se ha identificado media docena de tizonazos carbonosos. Los últimos son 4 grupos de pequeños trazos, dos de ellos alineados (Fig.: 4.B). C. Al fondo de la galería principal, un caos de bloques de gran tamaño desfigura la morfología de la cueva y su desarrollo interno.

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Fig.: 4. A.- Banqueta con motivo pintado en rojo extremadamente perdido. B.- Tizonazos del segundo tramo de la pared derecha. C.- Motivos en negro del tramo final de la galería principal. D.- Líneas grabadas sobre bloque.

Sobre varios de estos bloques se localizan las pinturas negras publicadas, además de otras unidades nuevas similares (Fig.: 4.C). D. Por último, sobre un bloque inclinado y apoyado sobre el suelo de la cavidad, de unos 6x2 m, se observa una serie de líneas grabadas finas y parcialmente cubiertas por formaciones calcíticas de cierto grosor. Los surcos presentan perfiles en “V” y en un caso son múltiples. Se llegan a individualizar 5 trazos sucesivos sobre el bloque (Fig.: 4.D). La pared derecha de la cavidad presenta unas condiciones muy adversas para la conservación de motivos parietales. Al contrario que en la pared izquierda, en ella la circulación hídrica es constante y se observa la formación activa de finas capas de calcita. La prospección no ha permitido localizar ninguna evidencia gráfica en esta zona. En todo caso, el conjunto resulta muy discreto y de difícil atribución. Las condiciones de exposición y meteorización de los soportes próximos a la entrada hacen prácticamente imposible la conservación de cualquier motivo de cronología antigua. Claro ejemplo es la mancha roja localizada en la pared izquierda, prácticamente desaparecida por líquenes y coladas de calcita. Al fondo de la cavidad, los grabados identificados sobre un bloque tampoco son diagnósticos y solamente las costras de calcita

que los recubren permiten otorgarles cierta antigüedad. El conjunto de motivos en negro se compone en su mayoría de tizonazos cuya autoría puede estar relacionada con las diversas incursiones en la cavidad atestiguadas por los materiales arqueológicos recuperados en su interior. Solamente uno de los motivos presenta un trazado intencional evidente, creando una serie de formas difíciles de interpretar.

7.-

ANÁLISIS ESTRUCTURAL.

La cueva del Aspio en planta presenta una longitud aproximada de uno 700 m, con una orientación aproximada NO-SE, aunque su trazado se puede subdividir en tramos con diferentes orientaciones tales como E-O, ONO-ESE y NNO-SSE. Hasta el momento, se han estudiado únicamente las discontinuidades presentes en los primeros 120 metros de la cueva desde su entrada, debido a que es la zona donde han aparecido los restos arqueológicos. Las discontinuidades presentes en la cavidad son principalmente de dos tipos: x Planos de estratificación. La cueva se encuentra desarrollada en el flanco septentrional del Anticlinal de Ancillo, de dirección ONO-ESE, de este modo los planos de estratificación se encuentran buzando ligeramente hacia el norte, con una orientación media aproximada de 350/17.

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Sondeo

UE

Método

2

1002

C14 AMS

2

1002

C14 AMS

3

3003

C14 AMS

Muestra Semilla (Setaria italica) Semilla (Triticum spelta) Hueso (Cervus elaphus)

Ref. Lab.

dC13

Datación BP

Calibración (intervalo 2ı) cal BC/cal AD

Poz-59160

-10,9

2020±30

107 cal BC-59 cal AD

Poz-59161

-17,3

1985±30

47 cal BC-74 cal AD

Poz-59162

-17,7

12060±60

12128-11810 cal BC

Tab.: 2. Dataciones absolutas disponibles para la secuencia arqueológica del Aspio. La calibración de las dataciones se ha realizado con la curva IntCal13 (Reimer, P.J., et al., 2013) para muestras de origen terrestre y con el programa OxCal 4.2.4 (Ramsey, C. B., 2001, 2009). Las dataciones se expresan con un intervalo de probabilidad 2ı, en años “cal BC”.

x Planos de diaclasado. Se han reconocido principalmente dos familias (D1 y D2) con orientaciones diferentes. La dominante y más importante, es la familia de diaclasado D1 que presenta una orientación media aproximada de 177/69, siendo sub-paralela tanto al eje del anticlinal de Ancillo, como al trazado de la falla de Arredondo. La segunda familia de diaclasas (D2) presenta una orientación media de 113/90. Los primeros 120 m de desarrollo de la cavidad muestran una fuerte relación entre su geometría y las discontinuidades presentes. En general se observa que tanto el suelo como el techo de la cavidad corresponden a planos de estratificación de las calizas y que sus límites septentrional y meridional corresponden a planos de la familia D1 de las diaclasas. El límite meridional de la cueva corresponde prácticamente de manera continua a planos de la familia del diaclasado principal, la familia D1. La orientación de las diaclasas de D1, que buzan unos 70 grados hacia el sur, hace que esta pared meridional se encuentre desplomada y sea propensa a sufrir vuelcos. En esta pared apenas se han encontrado espeleotemas, únicamente alguna pequeña estalactita que surge de la intersección entre el plano de fractura de la pared y el muro del estrato que forma el techo de la cueva. El límite septentrional de la cueva corresponde igualmente a una superficie de fractura de la familia D1. Sin embargo, al contrario que el límite meridional donde apenas aparecen espeleotemas, la pared septentrional presenta filtraciones de agua y está completamente tapizada por varias coladas de carbonato. La orientación de los planos de fractura D1, buzando unos 70 grados hacia el sur, hace que esta pared de la cueva sea estable y no sufra ningún vuelco, por lo tanto el carbonato que va precipitando sobre la pared produce la formación de densas coladas estalagmíticas. El desarrollo de esta parte de la cueva en una dirección principal E-O, se debe a que esa es la dirección de intersección entre los dos planos de discontinuidades principales, la estratificación con un buzamiento de 350/17 y el diaclasado D1 con buzamiento 177/69.

8.-

CRONOLOGÍA DEL DEPÓSITO.

En la actualidad se dispone de tres dataciones absolutas que reflejan distintas momento de ocupación de la cavidad (Tab.: 2). Las dataciones obtenidas sitúan el depósito identificado en el sondeo 2 entre mediados del siglo I cal BC y mediados del siglo I cal AC. Estas dataciones son coherentes con la tipología de los materiales identificados durante la intervención arqueológica y con los recogidos en las intervenciones anteriores (Serna, A., et al., 1994). El depósito se puede adscribir, por tanto, a la II Edad del Hierro aunque por el momento, y a falta de un estudio pormenorizado del material arqueológico, no se puede precisar su funcionalidad. Por su parte, la muestra de un hueso de Cervus elaphus se obtuvo en la base de la costra (UE 3003) localizada en el sector norte del sondeo 3. La estimación cronológica nos sitúa la deposición del conjunto arqueológico de esta unidad estratigráfica entre el 14080 y el 13760 cal BP, aunque no debemos olvidar que el depósito ha estado gravemente afectado por alteraciones postdeposicionales que han configurado sus características actuales. La datación radiocarbónica nos permite situar la parte superior del depósito arqueológico en el Magdaleniense Superior.

9.-

LA CUEVA DEL ASPIO: CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA PREHISTORIA DEL VALLE DEL ASÓN.

Tal y como se comentó anteriormente, el valle del Asón constituye una de las áreas con mayor densidad de yacimientos arqueológicos de la zona centro de la región cantábrica. En ella a los yacimientos clásicos como la cueva del Mirón, Covalanas, Cullalvera, La Luz o El Horno se deben añadir las referencias sobre otros contextos arqueológicos menos conocidos (Coventosa, El Ánfora, el Abrigo Rojo) adscritos a distintas cronologías. En total, el Inventario Arqueológico de Cantabria (INVAC. Consejería de Educación, Cultura y Deporte. Gobierno de Cantabria) recoge 384 localizaciones arqueológicas en la unidad geomorfológica del valle del Asón.

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141 EL POBLAMIENTO EN EL VALLE DEL ASÓN DURANTE LA PREHISTORIA: LA CUEVA DEL ASPIO...

Dentro de este marco geográfico, la cueva del Aspio contribuye a perfilar y conocer el poblamiento en distintos momentos de la Prehistoria. Las ocupaciones humanas identificadas hasta el momento en la cavidad se adscriben a distintas cronologías. En primer lugar, el sondeo 2 ha permitido documentar y contextualizar un singular depósito de la II Edad del Hierro caracterizado no sólo por una importante presencia del material cerámico, sino por la documentación de algunos “objetos singulares”, como una hoja de puñal de filos curvos y unas pinzas de banquete o, lo que parece más relevante aún, los numerosos carporrestos que nos permitirán conocer el contenido de algunas de las vasijas. De la misma manera el sondeo 3 ha permitido identificar una importante ocupación adscrita a fi-

nales del Magdaleniense que encuadra con las descritas en las cuevas del Mirón, El Horno o La Luz. El estudio en profundidad de los materiales arqueológicos documentados permitirá comparar estas ocupaciones con las del entorno inmediato.

10.- AGRADECIMIENTOS. El Proyecto de Intervención Arqueológica de la Cueva del Aspio ha sido financiado por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria. También queremos agradecer a todos aquellos (Beatriz, Helena, Gonzalo, Javier, Miguel, Javier Bolado, Emiliano, Kino) que han colaborado en las labores (no especialmente gratas) de excavación.

11.- BIBLIOGRAFÍA. ANÓNIMO 1964 Espeleólogos barceloneses en los montes cantábricos. Karst, 0, pp.: 27-28. GARCÍA-MORENO, A. 2008 Insolación y hábitat paleolítico del valle del Asón (Cantabria, España). Revista Cuaternario y Geología, 22 (3-4), pp.: 93-105. GARCÍA-MORENO, A., MARTÍNEZ, M.A. 2011 Los sitios paleolíticos en su paisaje: la cueva de El Horno en el contexto de la cuenca del río Asón. Zephyrus, LXVII, pp.:15-26. GARCÍA SAENZ, J. 2008 Mapa Geológico de Cantabria a escala 1:25.000, hoja nº 60-I (Ramales de la Victoria). IGME, Madrid. GONZÁLEZ-MORALES, M., GARCÍA, J.C., MORALESMÚÑIZ, A. 1992 El bajo Asón del X al V milenio BP: cambios ambientales, económicos y sociales en el paso a la prehistoria reciente. In A. Cearreta & F.M. Ugarte (Ed.): The late Quaternary in the western Pyrenean region, pp.: 333-342. Universidad del País Vasco, Bilbao. MORAL CAMPA, J.M. 1980-81 Cuevas de Ramales y Ruesga que merecen especial atención. Memoria de la Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo, 19801981, pp.: 31-32. MUGNIER, C.L. 1969 El karst de la región del Asón y su evolución morfológica. Cuadernos de Espeleología, 4. RAMÍREZ DEL POZO, J., PORTERO, J.M., MARTÍN, J.M., AGUILAR, M., OLIVÉ, A., OLMO, P. 1978 Mapa geológico de España a escala 1:50.000, hoja nº 60 (Valmaseda). IGME, Madrid. RAMSEY, C.B. 2001 Development of the radiocarbon calibration program. Radiocarbon, 43/2a, pp.: 355-363. 2009 Bayesian analysis of radiocarbon dates. Radiocarbon, 51, 1, pp.: 337-360. REIMER P.J., BARD E., BAYLISS A., BECK J.W., BLACKWELL, P.G., BRONK RAMSEY C., BUCK C.E., CHENG, H., EDWARDS, R.L., FRIEDRICH, M., GROOTES,

Recibido: Aceptado:

P.M., GUILDERSON, T.P., HAFLIDASON, H., HAJDAS, I., HATTÉ, C., HEATON, T.J., HOFFMANN, D.L., HOGG, A.G., HUGHEN, K.A., KAISER, K.F., KROMER, B., MANNING, S.W., NIU, M., REIMER, R.W., RICHARDS, D.A., SCOTT, E.M., SOUTHON, J.R., STAFF, R.A., TURNEY, C.S.M., VAN DER PLICHT, J. 2013 INTCAL13 and Marine 13 radiocarbon age calibration curves 0-50,000 years cal BC. Radiocarbon, 55, 4, pp.:1869-1887. RUIZ, J., MUÑOZ, E. 2007 Paisaje y arqueología en el Alto Asón (Cantabria, España): resultados del proyecto de prospección arqueológica del Alto Asón. BAR International Series, 1614. Archaeopress, Oxford. RUIZ, J., MUÑOZ, E. 2008 Entre la Marina y la Montaña: Arqueología del Medio Asón (Cantabria, España). BAR International Series, 1799. Archaeopress, Oxford. RUIZ, J., MUÑOZ, E. 2009 La Prehistoria del Bajo Asón. Registro arqueológico e interpretación cultural (Cantabria, España). BAR International Series, 1936. Archaeopress, Oxford. SERNA, A., MALPELO, B., MUÑOZ, E., BOHIGAS, R., SMITH, P., GARCÍA, M. 1994 La cueva del Aspio (Ruesga, Cantabria): avance al estudio del yacimiento. In J.A. Lasheras (Ed.): Homenaje al Dr. Joaquín Gonzalez Echegaray, Monografías Centro de Investigación y Museo de Altamira 17, pp.: 369-396. Ministerio de Cultura, Madrid. SMITH, P., MUÑOZ, E. 2010 Las cuevas de la Edad del Hierro en Cantabria. In A. Serna, A. Martínez, & V. Fernández (Eds.): Castros y Castra en Cantabria. Fortificaciones desde los orígenes de la Edad del Hierro a las guerras con Roma. Catálogo, revisión y puesta al día, pp.: 676693. ACANTO, Santander. STRAUS, L.G., GONZÁLEZ- MORALES, M. 2012 El Mirón cave, Cantabrian Spain. The site and its Holocene Archaeological Record. Univ. of New Mexico Press, Alburquerque.

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