El poder de una familia: los Marín de Poveda, de Lúcar a Chile en el siglo XVII. En Riqueza, poder y nobleza: los Marín de Poveda, una historia familiar del siglo XVII vista desde España y Chile, Almería, 2011, pp. 15-32.

July 24, 2017 | Autor: F. Andújar Castillo | Categoría: History of Chile, History of the Family
Share Embed


Descripción

Riqueza, poder y nobleza: los Marín de Poveda, una historia familiar del siglo XVII vista desde España y Chile

ÁNDUJAR CASTILLO, F. GIMÉNEZ CARRILLO, D. M. (Eds.)

Riqueza, poder y nobleza: los Marín de Poveda, una historia familiar del siglo XVII vista desde España y Chile

UNIVERSIDAD DE ALMERÍA

La publicación de esta se ha realizado en el marco del Proyecto de Excelencia Realidades conflictivas: sociedad, política, economía e ideología en Andalucía y América en el contexto de la España del Barroco (HUM-02835), financiado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía.

Riqueza, poder y nobleza: los Marín de Poveda, una historia familiar del siglo XVII vista desde España y Chile. © del texto: los autores. © de la edición: Editorial Universidad de Almería. Almería, 2011. Maquetación y Diseño de Portada: BALAGUER VALDIVIA, S.L. [email protected] ISBN: 978-84-8240-996-6 Depósito legal: AL-XXX-2011 Imprime:

6

ÍNDICE

PRESENTACIÓN .......................................................................................... 9 LA FAMILIA MARÍN DE POVEDA. DE LÚCAR (ALMERÍA) A CHILE, POTOSÍ Y CHARCAS EL PODER DE UNA FAMILIA: LOS MARÍN DE POVEDA, DE LÚCAR (ALMERÍA) A CHILE EN EL SIGLO XVII................................ 15 FRANCISCO ANDÚJAR CASTILLO MARÍA DEL MAR FELICES DE LA FUENTE UNA PODEROSA RED FAMILIAR DEL ALTO ALMANZORA: LOS MARÍN DE POVEDA Y SUS ALIANZAS ................................................ 33 VALERIANO SÁNCHEZ RAMOS TOMÁS MARÍN DE POVEDA, CAPITÁN GENERAL DE CHILE (1692-1700) TIEMPO DE VENALIDAD. TOMÁS MARÍN DE POVEDA Y LA VENTA DE CARGOS EN INDIAS ............................................................ 79 FRANCISCO ANDÚJAR CASTILLO CLAVES DE UN ENCUMBRAMIENTO EXITOSO Y DE UNA POLÍTICA INDÍGENA EMPRENDEDORA: LOS PARLAMENTOS HISPANO-INDÍGENAS DE TOMÁS MARÍN DE POVEDA (CHILE, 1692-1694) ................................................................................................... 93 JIMENA PAZ OBREGÓN ITURRA RELACIONES FRONTERIZAS HISPANO-INDÍGENAS EN LA ÉPOCA DEL CAPITÁN GENERAL MARÍN DE POVEDA (CHILE, 1692-1700) ................................................................................................. 115 MARÍA EUGENIA PETIT-BREUILH SEPÚLVEDA 7

TOMÁS MARÍN DE POVEDA (1650-1703), GOBERNADOR DE CHILE: PENSAMIENTO POLÍTICO Y CONTEXTO HISTÓRICO ...... 139 F. JAVIER PINEDO POLÍTICA URBANA DE TOMÁS MARÍN DE POVEDA EN CHILE: LAS FUNDACIONES DE RENGO Y TALCA EN SU CONTEXTO ..... 163 JOSÉ MANUEL DÍAZ BLANCO BARTOLOMÉ MARÍN DE POVEDA. IGLESIA Y NEGOCIOS ENTRE ESPAÑA Y AMERÍCA IGLESIA, NEGOCIOS Y PODER ENTRE AMÉRICA, MADRID Y EL REINO DE GRANADA EN EL SIGLO XVII: BARTOLOMÉ MARÍN DE POVEDA .............................................................................. 179 FRANCISCO ANDÚJAR CASTILLO DOMINGO MARCOS GIMÉNEZ CARRILLO

8

EL PODER DE UNA FAMILIA: LOS MARÍN DE POVEDA, DE LÚCAR (ALMERÍA) A CHILE EN EL SIGLO XVII1 FRANCISCO ANDÚJAR CASTILLO MARÍA DEL MAR FELICES DE LA FUENTE Universidad de Almería

Los orígenes familiares La contribución de Valeriano Sánchez Ramos a esta obra deja bien clara la genealogía familiar de los Marín de Poveda desde que sus primeros miembros llegaran a las villas de Tíjola y Lúcar procedentes de Jorquera y Alange, allá hacia 1572, con ocasión de la repoblación del reino de Granada emprendida por Felipe II tras la expulsión de los moriscos subsiguiente a la guerra de las Alpujarras2. En la misma dirección se inscribe la reciente aportación de Juan Antonio Sánchez Belén sobre la saga familiar de los Marín y la presencia de varios miembros de ésta entre los capellanes de honor de la Capilla Real de Palacio en las postrimerías del siglo XVII3. Ambos estudios aportan datos suficientes como para no incidir sobre los orígenes de una familia que logró ascender en la escala social merced a la riqueza acumulada, primero en las tierras granadinas y luego en América, en Charcas, Potosí y Chile. No obstante, creemos que restan por estudiar algunos aspectos aún, sobre todo los relativos a las formas de ese ascenso social, a los mecanismos y estrategias familiares utilizadas por los Marín de Poveda para dejar atrás un pasado de humildes repobladores y lograr encaramarse hasta la cima de la pirámide social en la persona de Tomás Marín de Poveda cuando en 1702 fue agraciado con un título nobiliario. Hace años Enrique Soria Mesa señaló que la clave del encumbramiento familiar estuvo en la figura de Bartolomé González de Poveda, presidente 1 El presente estudio se ha realizado en el marco del Proyecto de Investigación de I+D Venalidad de cargos y honores en la España del siglo XVIII (HAR2008-03180) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. 2 Sánchez Ramos, V., “Una compleja red familiar del Alto Almanzora: Los Marín de Poveda y sus alianzas”. 3 Sánchez Belén, J. A., “Una saga familiar de capellanes de honor en la capilla real de palacio en el cambio de dinastía: los Marín”, en Bel Bravo, Mª A. - Fernández García, J. (coords.), Homenaje de la Univesidad a D. José Melgares Raya, Jaén, 2008, pp. 317-347.

15

de la audiencia de La Plata y arzobispo de Charcas4, circunstancia que venía a demostrar la “enorme influencia del poder eclesiástico en la progresión familiar” de tal manera que “supuso la consagración social del resto de la parentela”5. El mismo autor, con gran acierto, también apuntó como elemento fundamental del ascenso de esta familia el papel de la Iglesia, y más en concreto a la participación en estructuras inquisitoriales de varios miembros en diversas generaciones. En su trabajo dio cuenta de los nombres de aquellos elementos de la familia que ejercieron cargos eclesiásticos e inquisitoriales, antes y después del vertiginoso ascenso de los Marín de Poveda tras la marcha a América de Bartolomé González de Poveda. A los datos que aportó en ese trabajo, ampliados luego por el estudio de Sánchez Belén, se pueden añadir aún algunos registros más a la luz de nuevas fuentes y de una nueva interpretación de los ya conocidos. En efecto, el ejercicio de cargos del Santo Oficio, parece ser uno de los ejes que vehiculan todo el proceso de ascenso de la familia, desde fechas muy tempranas, prácticamente desde los primeros años de la centuria del Barroco. Que sepamos, el primero que se acercó al enorme poder de la inquisición fue uno de los personajes más importantes de la familia y, al tiempo, menos conocido, Tomás Marín de Arriola -hermano de la abuela paterna de los Marín de Poveda, Catalina Marín- quien ejerció como Comisario del Santo Oficio de la inquisición6. Sobre éste volveremos más adelante. Pero con anterioridad al goce de esos cargos relacionados con la iglesia e inquisición, la familia tenía unos orígenes sociales bien definidos desde el momento en que sus primeros miembros llegan a las villas de Lúcar y Tíjola en 1572. Así, tomando como ejemplo la línea paterna de los Marín de Poveda, su bisabuelo, Gonzalo López Torres, al poco tiempo de asentarse en la población de Tíjola exhibió ante el concejo de esta villa su condición de hidalgo para que fuera tenido en adelante por tal y quedar así exento de los pechos correspondientes, amén de alcanzar el consiguiente reconocimiento social por parte de sus vecinos. Lo hizo junto a su hijo Francisco López Marín y otros nueve repobladores, un número de hidalgos desproporcionado en relación al total de 71 familias que se asentaron en Tíjola en los primeros meses de 15727. Aunque por estar en posesión de la hidalguía no iba a disfrutar de más suertes de población -Gonzalo López Torres recibió suerte y media, en tanto que hubo familias que recibieron hasta tres y cuatro suertes-8 sí que esa condición social iba a ser en el futuro uno de 4 Como manifestación del disfrute de ese arzobispado, y para que todos sus paisanos tuvieran pleno conocimiento del éxito personal, mandó construir en su villa natal, Lúcar, un escudo en la fachada principal de la iglesia, que se conserva en la actualidad. 5 Soria Mesa, E., “La nueva sociedad”, en Barrios Aguilera, M. (coord.), Historia del Reino de Granada. La época morisca y la repoblación (1502-1630), Granada, 2000, t. II, p. 735. 6 Sánchez Belén, J. A., “Una saga familiar de capellanes de honor…”, p. 320. 7 Archivo Municipal de Tíjola [AMT], Libro de Repartimiento, fol. 477. 8 Acosta Martínez, Mª P., Reseña histórica de Tíjola (Almería): la repoblación, Almería, 2009, p. 140.

16

los principales activos de la familia. En las nuevas comunidades rurales surgidas de la repoblación, el origen social noble acabaría por convertirse en elemento decisivo en los procesos de oligarquización que se iban a abrir en muchas villas del reino de Granada a partir del último tercio del siglo XVI9. Recuérdese que, como ha escrito Enrique Soria, la hidalguía era para las oligarquías locales de los ámbitos rurales “un instrumento más de dominación”, un elemento “absolutamente necesario para controlar al resto de la población”10. Ese origen social hidalgo, además de la limpieza de sangre, se hizo necesario acreditarlo cuando los hermanos Marín de Poveda, Andrés, Antonio y Tomás, consiguieron, gracias a la influencia y poder de su tío, sendas mercedes de caballeros de hábito de la orden de Santiago en los años de 1686 y 1687. Dos de esas mercedes las consiguió Bartolomé González de Poveda para sus sobrinos “sin méritos”, en tanto que una tercera, la de Tomás, se le concedió a éste por sus servicios, aunque seguramente tuvo el mismo origen que las que recibieron sus hermanos, si bien ya podía presentarse como “electo” capitán general de Chile, cargo que había comprado en 168311. De las pruebas e informaciones que se hicieron para esos hábitos se elaboró un sucinto resumen de la ascendencia familiar que hoy día se encuentra entre la documentación genealógica de la colección Salazar y Castro que conserva la Real Academia de la Historia12. Se trata de una documentación que luego ha sido reproducida en obras genealógicas posteriores13. No obstante, la cuestión del origen hidalgo de la familia no debió quedar demasiado clara en aquel simple asiento reflejado en el Libro de Apeo y Repartimiento en septiembre del año 1573. Incluso, después de haber refrendado dicha hidalguía tras las pruebas de hábito que pasaron los tres hermanos Marín de Poveda en 1687, diez años más tarde Francisco Marín de Poveda y su hijo Manuel dieron poder a dos procuradores de Granada 9 Es el caso de la villa almeriense de Fondón, estudiado por Gaona, J., “De repobladores a oligarcas: el caso de Fondón”, en Chronica Nova, 29, 2002, pp. 75-76. En esta población, a los dos meses del asentamiento de los nuevos pobladores dos vecinos hicieron valer ante el concejo su condición hidalga. 10 Soria Mesa, E., “La nueva sociedad…”, p. 731. 11 Según consta en el expediente de caballero de Antonio Marín de Poveda, el destinatario de la merced había sido su tío Bartolomé González de Poveda, arzobispo de Charcas, a quien se le había concedido en junio de 1686 “para el sobrino que eligiere” (Archivo Histórico Nacional [AHN], Órdenes Militares, Expedientillo 5254). Y lo mismo sucedió en el caso de Andrés, que se benefició de otra merced dada a su tío Bartolomé (AHN, Órdenes Militares, Expedientillo 5244). A diferencia de sus hermanos, la merced de hábito que recibió Tomás Marín de Poveda, cuando ya había comprado el puesto de Capitán General de Chile, aunque debió tener el mismo origen que la de sus otros dos hermanos, se adornó con el mérito de “en atención a lo que ha servido” (AHN, Órdenes Militares, Expedientillo 5246). 12 Real Academia de la Historia [RAH], Colección Salazar y Castro, D-43, fol. 76 r - 76 v; D-28, fol. 7 r. - 7 v; D-29, fol. 180 v. 13 Maldonado y Cocat, R. J., “Genealogías manchegas II: familias de Barrionuevo, Del Castillo, Galiana, Hurtado, Loaisa, Marín, Muñoz y Sosa”, en La Mancha: revista de estudios regionales, 5, 1962, pp. 125-128; Espejo, J. L., Nobiliario de la Capitanía General de Chile, Santiago de Chile, 1967.

17

para que compareciesen ante la Chancillería y presentasen todos los papeles y testimonios relativos a la nobleza y legitimidad de los otorgantes para que fuesen reconocidos como tales hijosdalgos. Por entonces ya la familia podía acreditar algo más que aquella hidalguía inicial con la que sus antepasados llegaron a Tíjola. A la altura de 1697 podían esgrimir ya el escudo del arzobispo Bartolomé González de Poveda que presidía -y preside hoy- la fachada principal de la iglesia de Lúcar, la capilla que la familia poseía en dicha iglesia, el cargo de Tomás Marín de Poveda como capitán general de Chile y la presencia en la Corte de Bartolomé Marín de Poveda como capellán de honor del rey. Según esas genealogías, el bisabuelo y abuelo de los Marín de Poveda, llegaron como nuevos pobladores a Tíjola tras la expulsión de los moriscos. Gonzalo López de Torres y su hijo Francisco López Marín, naturales ambos de Jorquera aparecen por vez primera como pobladores en Tíjola en 1572, año en que se efectúa la repoblación de esta villa para ocupar el vacío dejado por los moriscos expulsos. Según la genealogía elaborada para las citadas pruebas de hábito, en Tíjola recibió Gonzalo López una hacienda de población y en esa misma villa hizo su testamento en 1602. Sin embargo, esa misma genealogía lo sitúa como alcalde de la hermandad de Jorquera por el estado noble en 1590 y 1591, y señala que “fue apremiado a tomar la vara de alcalde ordinario” del mismo estado en 1592, siendo votado por alcalde ordinario en 1594 y electo alcalde de la hermandad en 159914. Los datos presentan evidentes contradicciones: ¿Repoblador en Tíjola y alcalde ordinario de Jorquera, en Albacete, al mismo tiempo? ¿Volvió a Jorquera después de ser repoblador en Tíjola y regresó a esta última villa tan sólo para testar en 1602? Las interrogantes, de difícil respuesta, plantean, cuando menos algunas dudas acerca de esa pertenencia de Gonzalo López de Torres al “estado noble” de Jorquera. En todo caso, siguiendo esa misma genealogía, su hijo Francisco López Marín -abuelo de los Marín de Poveda-, fue reconocido en Tíjola junto a su padre como “hijodalgo de sangre”15. A pesar de ello, ningún miembro de la familia llegó a ejercer cargos municipales en Tíjola, pues no constan entre los méritos aducidos cuando se elaboraron los expedientes de información para las pruebas de ingreso en la orden de Santiago. Del padre de los Marín de Poveda, Tomás López Marín -que pronto perderá el López para adoptar tan sólo el Marín- nada se dice tampoco acerca del ejercicio de dichos cargos concejiles, ni en su villa natal de Tíjola ni en Lúcar en donde residió. Sin embargo, en su haber sí que estuvo un ventajoso matrimonio con María González de Poveda, hermana de Bartolomé -el que iba a ser presidente de la audiencia de Charcas y arzobispo de La Plata- quien estaría llamado a ser el verdadero patrón del clan familiar. En esa alianza matrimonial se hallará uno de los elementos decisivos en el ascenso social de la familia. 14 15

18

RAH, Colección Salazar y Castro, D-28, fol. 7 r. Ibídem.

Por tanto, será la línea materna la clave para el futuro de los Marín de Poveda, no sólo por el patronazgo familiar ejercido por su tío Bartolomé González de Poveda, sino porque la familia acumulaba con anterioridad un sustancioso capital simbólico y cultural en forma de cargos y honores que iban a dar un gran prestigio al linaje. En concreto, María González de Poveda, madre de los Marín de Poveda, tuvo dos tíos que fueron los primeros en desempeñar cargos del Santo Oficio. Manuel Marín de Arriola, natural de Tíjola, sirvió como notario de la inquisición del tribunal de Murcia. Y más relevancia aún tuvo el citado Tomás Marín de Arriola, beneficiado y vicario de la iglesia de Serón, que también ejerció como comisario del Santo Oficio en dicha villa por nombramiento dado en Granada en noviembre de 1625, y a quien el rey le dio una facultad para fundar un mayorazgo de sus bienes, que hizo efectiva al instituir dos capellanías en Tíjola y Serón16. Si capital resulta la figura de Bartolomé González de Poveda, a nuestro juicio, igualmente lo es la de Tomás Marín de Arriola. El gran patrimonio que logró atesorar no sólo le sirvió para fundar las referidas capellanías sino que debió ser, con toda probabilidad, quien apoyó a su sobrino Bartolomé González de Poveda, financiando sus estudios de Derecho y posibilitando así su salida de la pequeña comunidad local hacia el enorme horizonte que se abría, tanto en puestos eclesiásticos como administrativos y políticos, para quienes cursaban semejantes estudios. No en vano, Bartolomé tendrá como primer destino una importante plaza de fiscal de la inquisición del tribunal de Lima, siguiendo así la senda iniciada por su tío en la pequeña localidad almeriense.

Bartolomé González de Poveda, el gran patrón familiar Prosiguiendo con esa estela trazada por su tío, Bartolomé González de Poveda, como se ha apuntado más arriba, dará sus primeros pasos en el mundo inquisitorial al conseguir en noviembre de 1668 una plaza de fiscal de la inquisición de Lima, para la cual se le hicieron las correspondientes pruebas de limpieza de sangre17. Su trayectoria anterior es prácticamente desconocida, pero algunos datos nuevos se pueden aportar. Nacido en Lúcar, cursó estudios de Leyes y comenzó a ejercer la abogacía en Madrid, pues en 1666 figuraba, en calidad de tal abogado, como diputado para la elección de decano del colegio de abogados de Madrid18. En 1668 consiguió

16 RAH, Colección Salazar y Castro, D-28, fol. 7 v. Un error de transcripción ha llevado a algunos autores a afirmar que fue “comisario del Santo Oficio de Granada” cuando en realidad lo que se le dio fue título en dicha villa de Serón de “comisario del Santo Oficio”, fechado en Granada en 22 de noviembre de 1625. 17 AHN, Inquisición, leg. 1401, exp. 5. 18 Suárez Bilbao, F., Génesis de una institución colegial. La Congregación y Colegio de Abogados de la Corte de Madrid (1596-1732), Madrid, 2005, p. 374.

19

el citado puesto de fiscal de la inquisición de Lima19, pero no embarcará hacia América hasta mayo del año siguiente20. No debía tener grandes caudales por entonces, pues se le había permitido viajar con seis criados pero tan sólo lo hizo, según consta en los registros de la Casa de Contratación, con su sobrino Joaquín. No obstante, también debieron viajar junto a él, o tal vez unos meses después, sus tres sobrinos maternos, Tomás, Andrés y Antonio, si bien no aparecen registrados en los catálogos de pasajeros a Indias como acompañantes de su tío. Mientras tanto, Francisco, el primogénito de la familia Marín de Poveda, permaneció en Lúcar al cuidado de las propiedades de la familia, ejerciendo los cargos que habían conseguido acumular años atrás. Desde ese puesto de la inquisición de Lima inició una meteórica carrera, apoyada sin duda por un importante valedor desde la Corte, que le llevaría, primero a ser nombrado presidente de la audiencia de Charcas en diciembre de 167321 -aunque no tomó posesión de la misma hasta septiembre del año siguiente-, y luego arzobispo de La Plata en 1685, al frente de cuya mitra permanecerá hasta su muerte en noviembre de 169222. Estos son -con alguna confusión por parte de algún historiador como la de que ejerció de gobernador de la provincia de Charcas, en lugar de la presidencia de su audiencia- los principales datos conocidos hasta ahora sobre su cursus honorum en cargos eclesiásticos y judiciales en Indias. Sin embargo, nada ha transcendido sobre su acción de gobierno al frente de la audiencia y del arzobispado. El tema requeriría, de por sí, una extensa investigación, en particular para tratar de acercarse a los beneficios -con certeza, ilícitos- que debió obtener en el desempeño de ambos puestos. Comenzando por la presidencia de la audiencia, a cuyo frente estuvo por un espacio de tiempo de más de nueve años, y en donde gozó de un salario anual de 5.000 pesos, las enormes atribuciones que gozaba aquel tribunal -mayores aún que en las audiencias existentes en España- que Archivo General de Indias [AGI], Contratación, leg. 5794, lib. 2, fols. 313 v. - 314 v. En esa fecha se registra para viajar a Indias en la Casa de Contratación de Sevilla junto con su sobrino Joaquín Poveda Montoya, quien a la sazón contaba con tan sólo diez años de edad. AGI, Contratación, leg. 5436, n. 34. 21 Ignoramos quién fue el valedor de Bartolomé González de Poveda, pero sin duda debió contar con el apoyo de algún influyente personaje, pues en la terna que elevó la Cámara de Indias al rey el 17 de mayo de 1673 no iba propuesto en primer lugar sino en segundo. Incluso la Cámara, en el momento de la propuesta, señalaba carecer de relación de sus méritos, proponiéndolo simplemente “por el conocimiento que tiene de ellos”. De este modo, Juan de la Huerta Gutiérrez, también inquisidor del Santo Oficio de Lima como González de Poveda, que iba propuesto en primer lugar quedó postergado en beneficio de este último (AGI, Charcas, leg. 4). Por otro lado, en una carta remitida al rey desde La Plata en enero de 1682 en la que se denunciaban sus abusos, se señalaba que fomentaba a su más querido sobrino Bartolomé “para que se emplee en nuevos y más primorosos insultos, lascivias, robos y descomedimientos, fiándose de valedores en esa Corte […]”. AGI, Charcas, leg. 136. Carta de Gaspar de Navarrete Usátegui al rey. La Plata, 20 de enero de 1680. Nuestra gratitud al Dr. José Manuel Díaz Blanco por la noticia de esta referencia hallada en el Archivo General de Indias de Sevilla. 22 AGI, Charcas, leg. 23, n. 23; AGI, Indiferente General, leg. 496, lib. 50, fol. 371 v. 19 20

20

trascendían de lo meramente judicial para extenderse a lo gubernativo y político, le otorgaron un extraordinario poder23. Recordemos al respecto que entre las múltiples funciones del presidente de la audiencia se encontraba la asistencia cada año al cierre de las cuentas de las Cajas Reales antes de que se produjese el despacho de la Armada; en otro ámbito bien distinto, la audiencia americana, junto con virrey y gobernadores, se encargaba de elevar a la Cámara de Indias informes sobre los sujetos beneméritos para la provisión de plazas eclesiásticas, entre ellas las de obispos, además de certificar las relaciones de méritos que los interesados presentaban ante la Cámara de Indias para solicitar su promoción24. Por tanto, es más que probable que Bartolomé González de Poveda se “autopropusiese” como arzobispo de la misma jurisdicción en la que se hallaba la audiencia que presidía. De hecho, ya protagonizó un intento de hacerse con el obispado de La Paz en 1678, cuando la audiencia de Charcas, que él mismo presidía, lo propuso para dicho obispado, si bien, con gran habilidad, dicha propuesta fue firmada tan sólo por los oidores, sin que por ningún lado figurara su nombre25. De su período al frente de la audiencia de Charcas tenemos poca más información que la relacionada con sus labores de patrocinio a las carreras de sus sobrinos. No obstante, hasta Madrid llegaron algunas cartas acusándole claramente de numerosos abusos en el ejercicio de ese cargo. Una de las más duras la redactó en la ciudad de La Plata el 29 de junio de 1681 Fray Pedro Tévez Manrique, quien entre otras cosas lo acusó ante el rey de no haber velado en su cargo nada más por sus intereses personales y de actuar guiado por la ambición, convenientemente ayudado para ello por sus sobrinos, en especial por Bartolomé Marín de Poveda, el cual, en su opinión, llegaba incluso a mandar en su tío. Según Fray Pedro Tévez, por culpa de Bartolomé González de Poveda, en La Plata, “no hay cosa que no se venda, la justicia, la gracia, los curatos, y así el que no tiene plata perece, y los pobres claman sin hallar remedio”. Y, en relación a su sobrino, Bartolomé Marín, escribiría que, además de tener esquilmada la provincia de oro y plata, “no ha dejado cosa que no haya vendido pues según dicen públicamente sólo de presentaciones de curatos ha sacado más de ciento y cincuenta mil pesos, porque los que vienen nominados de los obispados sufragáneos ya saben han de enviar plata a dicho sobrino. Y como vienen tres en cada nómina, procura cada uno aventajarse porque el más da va

23 Una extensa historiografía se ha ocupado de esta cuestión. Véase entre otros Barrero García, A. M., “En torno al ejercicio de la gobernación para las Audiencias de Indias. Una hipótesis de trabajo para su conocimiento”, en XI Congreso Internacional del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano. Actas. Buenos Aires, 1997, t. III, pp. 441-458. 24 Enríquez Agrazar, L., De colonial a nacional: la carrera eclesiástica del clero secular chileno entre 1650 y 1810, México, 2006, p. 78. 25 AGI, Charcas, leg. 23, n. 44.

21

presentado, y ha sucedido que por no haber enviado plata se ha detenido la presentación hasta que la enviaron (cosa bien extraña de católico)”26. En términos muy parecidos se remitió en mayo de 1682 una carta al Consejo de Indias con ocho firmas de diferentes nombres, fechada en La Plata, en la que varias personas de aquella ciudad denunciaban los diferentes excesos cometidos por el presidente de la audiencia y por “sus dos sobrinos, Bartolomé y Tomás Marín de Poveda”. Las quejas precisaban, entre otras cosas, lo sucedido unos años atrás con la provisión del curato de Potosí en la persona de Bartolomé Marín de Poveda, sobrino del presidente de la audiencia. El Consejo de Indias, lejos de intervenir en el asunto, ordenó que se abriera una investigación para determinar si el autor de la carta había sido un tal Alonso de Moya Manrique27. De su período del arzobispado apenas si disponemos de datos, pero uno de ellos, relacionado con su red familiar, es más que significativo. Si antes había manipulado la elección del curato de Potosí para colocar a su sobrino Bartolomé, ahora, siendo arzobispo de Charcas hizo lo propio con su sobrino Joaquín Poveda Montoya a quien lo tenía como sacristán, también de Potosí. Un extraordinario escándalo se produjo en aquella diócesis cuando en octubre de 1689 Bartolomé González de Poveda propuso en primer lugar para una canonjía magistral a su sobrino. El asunto adquirió tales proporciones que provocó la intervención del gobernador de Buenos Aires, Diego Cristóbal Mesía, quien denunció no sólo la terna fraudulenta que se elaboró con motivo de aquella canonjía sino el propio proceso de graduación como doctor de Joaquín Poveda Montoya, así como el tipo de vida que éste llevaba, muy alejada de la que debía mostrar un eclesiástico. Igualmente la audiencia, que ya no controlaba Bartolomé González de Poveda, pues estaba al frente de la mitra arzobispal, había recurrido ante el Consejo para evitar aquel abuso “para que se haga libremente oposición a dicha canonjía magistral, guardando en ella enteramente la forma dispuesta por el Santo Concilio de Trento”28. La magnitud del escándalo fue tal que su primo Bartolomé Marín de Poveda tuvo que viajar a España para interceder por él ante la Cámara de Indias29. Este órgano, que había decidido proponer al rey que se repitiese la nominación, debió convencerse de los argumentos -que probablemente fueron algo más que verbales y escritos- esgrimidos por Bartolomé a favor de su primo, y en agosto de 1694 revocó su decisión al proponer a Carlos II el nombramiento de Joaquín como canónigo. Sin embargo, el monarca acabó finalmente designando para dicha canonjía a 26 AGI, Charcas, leg. 136. Carta de fray Pedro Tévez Manrique al rey. La Plata, 29 de junio de 1681. 27 AGI, Charcas, leg. 417, Lib. 7, fol. 30 v. 28 AGI, Charcas, leg. 417, Lib. 7, fol. 78 r. 29 AGI, Charcas, leg. 6. Según uno de los denunciantes, Bartolomé González de Poveda tenía acomodados a sus dos sobrinos, a Bartolomé en el curato de Potosi que valía más de 5.000 pesos y a Joaquín en la sacristía, que rentaba lo mismo, “y es el beneficio más apetecido del todo el arzobispado”.

22

Gaspar de Quiñones, propuesto en segundo lugar en la terna elevada desde La Plata30. De la riqueza que pudo atesorar Bartolomé González de Poveda en el ejercicio de los tres cargos que desempeñó en América no tenemos más noticias que las inversiones que realizó en su villa natal de Lúcar, en donde levantó una capilla bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario a modo de panteón familiar, construyó una gran casa señorial, fundó una Escuela de Cristo y compró algunas tierras. Por otro lado, sabemos del regreso a España de su sobrino, Tomás Marín de Poveda para, además de hacerse con un hábito de caballero de Santiago, invertir una considerable fortuna en la compra del puesto de Capitán General de Chile en 168331, si bien resulta imposible discernir si la fortuna era personal o procedía de su tío Bartolomé. De lo que no hay duda alguna es de la protección que brindó a sus sobrinos en América. Dos de ellos se distinguieron sobremanera, el citado Tomás Marín de Poveda, marqués de Cañada Hermosa, y el menos conocido y, a nuestro juicio más interesante si cabe, Bartolomé Marín de Poveda. Los dos lograron sustanciosos beneficios de la protección dispensada por su tío en tierras americanas. El primero, como veremos más adelante, consiguió enlazar con una familia de la elite comercial y aristocrática de Chile. Del segundo, de Bartolomé Marín de Poveda, se conservan abundantes noticias merced a diferentes documentos notariales y al testamento que redactó poco antes de morir en Italia32.

Los sobrinos “menores”: Andrés y Antonio Marín de Poveda Además de Tomás y Bartolomé, hubo otros dos sobrinos, Andrés y Antonio, cuya proyección en América fue mucho menor que la de aquellos. De Andrés Marín de Poveda, tan sólo conocemos, además del hábito de Santiago que le consiguiera su tío en el año 1687, que era propietario, junto con su primo Joaquín Poveda Montoya, de las haciendas de Aramani y Seripona, en la jurisdicción de la audiencia de Charcas33.

30 AGI, Charcas, leg. 6. Los avatares de esta canonjía dieron lugar a numeras consultas de la Cámara de Indias sobre el particular, que duraron, como mínimo hasta finales de 1694. 31 Véase en esta misma obra Andújar Castillo, F., “Tiempo de venalidad. Tomás Marín de Poveda y la venta de cargos en Indias”. 32 Véase en este mismo libro: Andújar Castillo, F. - Giménez Carrillo, D. M., “Iglesia, negocios y poder entre América, Madrid y el reino de Granada en el siglo XVII: Bartolomé Marín de Poveda”. 33 La información procede de una orden real por la cual se mandaba a Andrés Marín de Poveda y a su primo que cumplieran las leyes de Indias que señalaban que todos aquellos indios que, por su propia voluntad, se redujeren a la fe católica y recibieren bautismo por la sola predicación del evangelio, no pudiesen ser encomendados ni pagasen tasas algunas durante diez años. Cif. AGI, Charcas, leg. 417, Lib. 7, fol. 78 r.

23

Por lo que respecta a Antonio Marín de Poveda la información disponible es mayor, por cuanto estuvo en los primeros años de su estancia en Chile más ligado a la persona de su hermano Tomás, dedicándose en un primer momento a la milicia para orientarse luego hacia el comercio. Así, muy pronto se vio favorecido por el enorme poder de que gozaba su hermano como capitán general de Chile. Durante el mandato de éste último ostentó el empleo de capitán de caballos corazas, y por orden suya fue enviado a la isla de Juan Fernández en persecución de “los piratas que infestaban aquellas costas”, testimonios que proceden de una información recogida por Bartolomé Marín de Poveda y que fue publicada antes de 1702 en defensa de la actuación de su hermano Tomás al frente del gobierno de Chile34. Pero años después debió abandonar aquella ocupación militar para dedicarse a lo que mayores beneficios reportaba a las elites en América, esto es, al comercio y al contrabando. Dedicado a estas actividades en la ciudad de Concepción fue sometido a juicio por contrabando antes de 1714, fecha en la que casó en Quillota con Isabel Lisperguer35.

Tomás Marín de Poveda Tomás Marín de Poveda ha sido considerado hasta ahora la figura central del clan familiar, tanto por el cargo de capitán general de Chile que ejerció entre 1692 y 1700 como por el título nobiliario de marqués de Cañada Hermosa que le proporcionó su hermano Bartolomé en agosto de 1702. Su trayectoria, desde que naciera en Lúcar en febrero de 1650 -fue bautizado el día 26- hasta su muerte en octubre de 1703, se describe ampliamente en diversas aportaciones insertas en esta misma obra. Por ende, nos limitaremos a significar tan sólo algunos hitos esenciales de su biografía en lo que fue un imparable proceso de ascenso social sustentado en la riqueza acumulada en Indias por su tío Bartolomé y por su homónimo hermano. Con tan sólo 32 años de edad, hacia 1682, y tras doce años de estancia en América, Tomás Marín de Poveda debió regresar a España para hacer una fabulosa inversión al comprar el puesto de Capitán General de Chile y Presidente de su Audiencia. Hasta su partida de nuevo hacia América, vía Buenos Aires, en septiembre de 1690, transcurre un provechoso tiempo que debió compaginar entre Madrid y su aldea natal de Lúcar. Muy pronto rentabilizó su estancia en la Corte, pues en agosto de 1683 consiguió una 34 Marín de Poveda, B., Señor, cumple Don Bartolomé Marín de Poveda el precepto, que se le ha impuesto de orden de V. Majestad y con profunda reverencia se pone a sus Reales pies, por la benignidad con que se ha dignado dispensarle la honra de este ejercicio… S.l., s.a. (Biblioteca Nacional de Madrid [BNM], R. 5588). Esta información fue recogida por José Toribio Medina en su Biblioteca hispano-chilena, 1523-1817, Ámsterdam, 1965, p. 343. 35 Silva Vargas, F., “Los gobernadores como agentes estructuradores de la sociedad chilena en los siglos XVII y XVIII”, en Boletín de la Academia Chilena de la Historia, 116, 2007, p. 198.

24

merced de hábito, si bien esperó tres años más hasta que su tío obtuviera sendas mercedes para sus dos hermanos, Andrés y Antonio Marín de Poveda, de tal modo que desde diciembre de 1687 los tres pudieron cruzarse como caballeros de la orden de Santiago. Durante esos años viajó en varias ocasiones a Lúcar para cumplir con los encargos de su tío Bartolomé, quien le había comisionado, entre otras cosas, para que se ocupara de la erección de una capilla bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario en la iglesia parroquial de su Lúcar natal. Tomás Marín de Poveda partió hacia Buenos Aires, en donde permaneció durante un año antes de pasar a Chile, siendo recibido como gobernador en Mendoza en diciembre de 1691, y haciendo entrada en Santiago el 5 de enero del mes siguiente36. Con Buenos Aires luego mantendría contactos -seguramente comerciales- durante su etapa de gobierno en Chile. No en vano esa larga estancia tan sólo se puede explicar por posibles intereses personales o porque estaba a la espera de que finalizara el tiempo de mandato de José Garro. En 1693, ya como capitán general de Chile, Tomás Marín de Poveda efectuó un provechoso matrimonio con la limeña Juana de Urdanegui, hija de Juan de Urdanegui, por entonces ya titulado como marqués de Villafuerte. La fastuosa boda, en la que se representó la comedia de “El Hércules Chileno”, ha sido recogida con profusión por toda la historiografía chilena. El suegro, un comerciante vasco asentado en Lima, de cuyo consulado llegó a ser prior en 166837, había sido ennoblecido como marqués en 1682, merced a un servicio pecuniario de 22.000 ducados38. Por tanto, Tomás Marín, a la riqueza personal y al poder que disfrutaba como capitán general, sumó a partir de ese momento su alianza con lo más granado de la elite comercial limeña, ya pertinentemente adornada con la más alta distinción nobiliaria que otorgaba la monarquía. Casado con la hija de un marqués, la ambición de Tomás Marín de Poveda se orientó, al margen de su dedicación al gobierno de Chile -que debió compaginar con actividades comerciales-, a seguir escalando en la pirámide social para alcanzar ese mismo rango de la nobleza titulada. Ese debió ser el encargo que hizo a su hermano Bartolomé después de que éste regresara a España unos meses después de la partida de Tomás hacia América. Ignoramos la fecha exacta del encargo, pero de lo que no hay duda es de que Bartolomé se aplicó de pleno a ello y la oportunidad de oro se presentó en 1702 cuando viajó a Italia en 1702 acompañando a Felipe V. Allí, en el mes de agosto, consiguió para su hermano, sin duda por intercesión del confesor regio, el padre Guillermo Daubenton, el título nobiliario de marqués de Cañada Hermosa de San Bartolomé, culminando así un vertiginoso proceso de movilidad social ascendente sólidamente anclado en la poderosa riqueza acumulada en Indias por la familia. Barros Arana, F. , op. cit., p. 190; AGI, Indiferente General, leg. 490, libro 50. AGI, Lima, leg. 203 A, n. 26. 38 AHN, Consejos, leg. 8995. Su fortuna no sólo le permitió adquirir el título nobiliario sino también el puesto de Alguacil Mayor de la Inquisición de Lima. 36 37

25

Tomás Marín de Poveda no debió tener constancia de esa merced real pues fallecería un año después. En su título nobiliario se hizo constar que se le concedía por su “calidad, méritos y servicios” -términos utilizados generalmente en la concesión de títulos nobiliarios cuando no había méritos reales y efectivos que alegar- y por haber sido del “Consejo de Guerra”, órgano colegiado del que nunca formó parte sino que disfrutó tan sólo de una merced honorífica de dicho Consejo pero sin plaza efectiva en el mismo. Además, en el título se hacía referencia a los empleos políticos y militares que había ejercido que, como se ha señalado, el principal sería el de Capitán General de Chile por compra en el año de 1683. Es obvio que el título de marqués no provenía de dichos servicios sino de la especial relación de su hermano Bartolomé con el influyente Guillermo Daubentón, confesor de Felipe V, con quien compartió la “jornada de Italia”. Lo cierto es que el primer titular del marquesado no sería Tomás Marín de Poveda, pues no sacó el correspondiente despacho, sino su hijo primogénito José Valentín Marín de Poveda, quien en abril de 1711 abonó los derechos del título que, en total, ascendieron a 3.000 ducados39. Al margen de su tarea de gobernador -que es objeto de estudio en esta misma obra- y del sueldo que percibió en razón a ese cargo, Tomás debió atesorar una notable fortuna, producto sin duda de su participación en negocios mercantiles. Amén, de la relación con su propio suegro, también comerciante, algunos testimonios indican claramente que aprovechó -cual hicieran otros gobernadores- su cargo de capitán general de Chile para lucrarse por diferentes medios. Así, en su tardío juicio de residencia, realizado 26 años después de que finalizara su mandato en Chile -y por tanto, entendido más como mero trámite o ritual, como ha definido Tamar Herzog a estos “controles”-40 no se halló nada inculpatorio, como es obvio después de transcurrido tanto tiempo, pero sí se encontraron algunas alusiones a esa dedicación comercial. En concreto, constaba que Tomás Marín de Poveda había hecho varios “suplementos de ropa y plata” a Diego Calvo Encalada, con quien además había tenido trato en el comercio de mulas. Los negocios debían ser de tal enjundia como para que Diego Calvo le debiera a la familia Marín de Poveda la considerable suma de 80.000 pesos41. Igualmente, por la documentación generada por su juicio de residencia sabemos que Tomás Marín en el año 1700 -siendo por tanto aún gobernador de Chile- formó con el comerciante guipuzcoano Bernardo Gurmendi -esposo de la hermana de su mujer- una compañía mercantil para comprar mulas en Chile y venderlas en Potosí, sociedad de la que formaba parte también el sevillano afincado en Chile Diego Calvo Encalada. En el proceso de formación de dicha sociedad, Tomás Marín de Poveda manifestó que no quería “aparecer públicamente AHN, Consejos, leg. 8976, exp. 217. Herzog, T., Ritos de control, prácticas de negociación: pesquisas, visitas y residencias y las relaciones entre Quito y Madrid (1650-1750), 2000 (edición digital). 41 AGI, Escribanía, leg. 941 A. 39 40

26

como interesado en este asunto” no sólo por el mal estado de sus negocios sino porque aún no había sido sometido a juicio de residencia42. La dedicación al comercio de Tomás debía ser muy anterior a esos datos que registra su tardío juicio de residencia. Durante el conflicto que mantuvo con la Audiencia de Chile por múltiples aspectos de su labor de gobierno43 también afloró, para fechas más tempranas, su intervención en el comercio de diversos productos. De hecho, en 1694, entre las acusaciones que le hizo la Audiencia de Chile figuraba la de haber quitado a los indios el comercio de vinos y otros géneros con los españoles, “reduciendo dicho comercio a que se dé sólo por una mano y por medio de ella venga a ser toda la utilidad de dicho señor Presidente […]”44. En su defensa argumentaría que semejante prohibición no lo hizo para su propio beneficio sino que, por informes de los misioneros que se hallaban en las reducciones, los españoles que entraban en las mismas dificultaban la labor pastoral “porque lo más de su contratación la fundaban en la venta del vino, a que son los indios muy inclinados, y que de su embriaguez procedían los vicios y pecados execrables […]”45. Las acusaciones de los oidores de la Audiencia de Chile constituían toda una nómina de actividades ilícitas cometidas por Marín de Poveda entre 1691 y 1694, fecha esta última en que se formulan ante el Consejo de Indias. Entre ellas figuraba el haber retenido el situado -dinero para la paga de la gente de guerra- y haber sacado del mismo 50.000 pesos para pagar la ropa con la que comerciaba desde Buenos Aires hacia Potosí, acusación bastante verosímil si tenemos en cuenta su larga estancia en Buenos Aires antes de tomar posesión del gobierno de Chile y la conexión que mantenía con Potosí a través de su hermano Bartolomé quien, como veremos, se dedicó, además de a la carrera eclesiástica, a negocios mercantiles de toda suerte. Respecto al situado, no sólo fue acusado de haberlo retenido sino de haberse quedado con parte del mismo usurpando dinero a la real hacienda y a los propios soldados, acusación de la que igualmente se defendería en el extenso memorial elevado al Consejo de Indias.

Bartolomé Marín de Poveda Si hasta ahora se ha considerado que los personajes más notables de la familia habían sido Tomás Marín de Poveda y su tío Bartolomé, creemos Ibídem. La visión personal de ese conflicto, en la que figuran todas las acusaciones de la Audiencia y, como es obvio, su propia defensa, fue recogida por Tomás Marín de Poveda en un texto impreso sin fechar. Una copia del mismo se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, HA, 17280. Dado que las acusaciones de la Audiencia datan de 1694, el texto debe tener una cronología situada entre esa fecha y el año de 1700. 44 AGI, Chile, Leg. 125. 45 BNM, HA, 17280. 42 43

27

que debe situarse en un plano casi similar, e incluso superior, a Bartolomé Marín de Poveda, elemento clave de todo el entramado familiar. Su importancia fue tal que ha merecido un trabajo monográfico en esta misma obra46. No obstante, en el contexto de la red familiar que aquí se explica, debe ser situado, al menos en los hitos esenciales de su azarosa biografía, pues se trata de la trayectoria de un eclesiástico que desarrolló numerosas actividades muy alejadas del “mundo espiritual”. Señalemos de partida que a su pluma se deben dos obras que merecen reseñarse. La primera es un escrito laudatorio sobre la etapa de gobierno de su hermano Tomás, en el que se centra en todas las acciones emprendidas por este último para la pacificación de los indios de la Auracanía47. La segunda es una “Relación de un caso milagroso acaecido en el reino de Chile” que no es sino una apología de la obra de los jesuitas en aquellas tierras48. Junto a ellas, cabe reseñar igualmente un extenso texto manuscrito redactado en 1683 en el que trataba de defender sus intereses como cura rector de la iglesia de Potosí, cuando aún su tío Bartolomé, no había sido nombrado para la mitra de La Plata. En ese “Manifiesto legal” se quejaba ante el Consejo de Indias de la merma económica sufrida por los curas cuyos ingresos se habían visto reducidos a lo procedente de la administración de los santos sacramentos49. Como es obvio, con el nombramiento dos años después de su tío Bartolomé González de Poveda como arzobispo de La Plata, la queja desapareció y, ambos, unificaron en el seno familiar los ingresos procedentes de su labor eclesiástica en aquellas tierras, por encima incluso de lo que las propias normas conciliares permitían. Las noticias existentes sobre Bartolomé Marín de Poveda son abundantes pues se ha conservado una notable documentación en el Archivo General de Palacio de Madrid con motivo de su nombramiento como capellán de honor del rey en 169550. Sus datos biográficos, procedentes de los memoriales presentados por él mismo para acceder a ese cargo ilustran claramente una trayectoria labrada en América desde que marchara de Lúcar tras la llamada de su tío en torno al año 1669 y que culminó cuando consiguió en agosto 46 Véase Andújar Castillo, F. - Giménez Carrillo, D. M., “Iglesia, negocios y poder entre América, Madrid y el Reino de Granada en el siglo XVII: Bartolomé Marín de Poveda”. 47 Marín de Poveda, B., Cumple… 48 Medina, J. T., Historia de la literatura colonial, Santiago de Chile, 1878, t. II, p. 464. 49 AGI, Charcas, leg. 150. Manifiesto legal que haze el licenciado Don Bartolomé Marín de Poveda, Abogado de las Reales Audiencias de este Reino, Gobernador Provisor y Vicario General del obispado de Santa Cruz de la Sierra, cura rector de la iglesia imperial de la villa de Potosí, y en ella y su jurisdicción comisario titular de la Santa Inquisición, de las razones que asisten a los curas rectores de dicha Iglesia mayor para que el Vicario foráneo de esta villa no les prefiera en los actos parrochiales. Agradezco a D. Manuel Álvarez Casado, del Archivo General de Indias, la noticia de este documento y su amabilidad en facilitarme una copia del mismo. 50 Los datos más extensos se encuentran en Sánchez Belén, J. A., “Una saga familiar de capellanes de honor en la capilla real de palacio en el cambio de dinastía: los Marín”, en Bel Bravo, Mª A. - Fernández García, J. (coords.), Homenaje de la Univesidad a D. José Melgares Raya, Jaén, 2008, pp. 330-331.

28

de 1695 una plaza de predicador real supernumerario de la Capilla Real y de capellán de honor. Su relación de méritos exhibía, en primera instancia el haber cursado estudios en el Colegio de San Martín de la Universidad de Lima, ciudad en la que ejerció como abogado, ordenándose sacerdote luego, junto a su tío, en La Plata. En esta última ciudad se graduó como doctor y obtuvo cátedra de prima de cánones, de la cual era titular ya en 1688. Además fue provisor y vicario general del obispado de Santa Cruz de la Sierra y predicador apostólico. En el momento de hacer las pruebas de nobleza y limpieza de sangre para ingresar como capellán de honor los testigos afirmaron que había sido cura rector de la iglesia imperial de Potosí y comisario del Santo Oficio de dicha ciudad51. Hasta aquí la trayectoria personal que se puede reconstruir a partir del expediente de nobleza y limpieza de sangre incoado con motivo de su nombramiento como capellán de honor52. Cuestión bien distinta es la historia oculta en ese expediente que parece mostrar una intachable carrera eclesiástica. La particular forma de acceso a los cargos que disfrutó merced a la protección de su tío Bartolomé González de Poveda -primero como presidente de la audiencia de La Plata y luego como arzobispo de Charcas- y los pingues beneficios obtenidos de los mismos como consecuencia de innumerables abusos y de prácticas ilícitas que tan sólo buscaban su enriquecimiento personal, son objeto de estudio monográfico en esta misma obra53. Basta señalar, a modo de ejemplo, las enormes diferencias que la documentación arroja entre un examen “muy docto públicamente” -versión del propio interesado- que realizó para la obtención del curato de Potosí54 y las acusaciones posteriores de que obtuvo el puesto con el valimiento de su tío y que “habiendo acudido más de sesenta sujetos a oponerse a él lo dejaron de hacer menos dos panyaguados suyos que sirvieron de segundo y tercero para llenar la nómina y escusar la irrisión que de lo contrarío havía de causar”55. La nómina de actividades delictivas que el Consejo de Indias reconoció en 1697 que había cometido Bartolomé Marín de Poveda durante su estancia americana constituye todo un elenco de prácticas corruptas que posibilitaron su fabuloso enriquecimiento en un corto período de tiempo. Buena parte de los caudales que atesoró en Indias los trajo consigo a España en el momento de su regreso, hacia 1691. De este modo, en un periodo de veinte años los Marín de Poveda, protegidos por su tío Bartolomé, mediante el ejercicio de cargos eclesiásticos y militares lograron acumular grandes patrimonios, bien cimentados en prácticas ilícitas que siempre estuvieron facilitadas por la distancia de Ibídem, pg. 330. Archivo General de Palacio [AGP], Expedientes Personales, Caja 71816/1. Una síntesis breve del mismo ha sido publicada por Sánchez Belén, J. A., “Una saga familiar de capellanes de honor…”. 53 Andújar Castillo, F. - Giménez Carrillo, D. M., “Iglesia, negocios y poder…”. 54 AGI, Charcas, leg. 24, N. 26. 55 AGI, Charcas, leg. 416, lib. 6, fol. 275 v. 51 52

29

la metrópoli, por el escaso control de la monarquía sobre sus agentes de gobierno en América y, sobre todo, por el mayor abanico de posibilidades de enriquecimiento que ofrecían aquellas tierras.

Francisco Marín de Poveda: el primogénito que permaneció en Lúcar De todos los varones de la familia Marín de Poveda, el primogénito, Francisco, permaneció en Lúcar mientras veía cómo sus cuatro hermanos varones marchaban hacia América siguiendo la llamada de su tío56. Como es obvio, tenía bien asegurada su supervivencia al haber heredado de su padre las tierras y, sobre todo, una serie de cargos que le erigían en un poderoso oligarca local que dominaba todos los resortes de la vida de Lúcar en sus diferentes dimensiones. Es más que probable que buena parte de esos cargos los consiguiera gracias a las riquezas acumuladas por sus hermanos en América, una parte de las cuales revirtieron en su Lúcar natal. Cuando en las postrimerías del siglo XVII Francisco Marín de Poveda comparecía ante el escribano de Lúcar o el de cualquier otra población aledaña, lo hacía intitulándose siempre del mismo modo, en calidad de “gobernador y justicia mayor del marquesado de Armuña, capitán de la gente de guerra, alcaide del castillo y fortaleza de Armuña, alguacil mayor del Santo Oficio de la inquisición y alcaide de la Santa Hermandad por el estado de los hijodalgo de la villa de Jorquera”57. Incluso, en 1697 se presentaba como “capitán de la compañía que en este estado se forma para el socorro de la ciudad de Vera”. Por último, aunque no era un cargo propiamente dicho, también en las últimas décadas del siglo XVII fue arrendador de las rentas del marquesado de Armuña -como mínimo desde enero de 1687-58, una tarea que con anterioridad había estado en manos de la familia Bocanegra Gibaja59. Desde luego, pocos oligarcas locales de pequeñas comunidades rurales podían atesorar tantos cargos y en ámbitos tan diversos. Algunos de ellos merecen un comentario detenido. Por un lado, ser el representante del señor jurisdiccional en el señorío, es decir el gobernador en nombre del marqués, no era algo intrascendente y, por si no bastare, cobrar las rentas por arrendamiento le otorgaba aún más poder en todos los pueblos que componían el señorío de Armuña, esto es, Lúcar, Armuña, Sierro y Suflí. Por otro lado, 56 Al parecer, un sexto hermano, de nombre Alonso, murió sirviendo en el ejército en las guerras de Portugal. Cif. en Marín de Poveda, B., Cumple…, p. 11. 57 Archivo Histórico Provincial de Almería [AHPA], Protocolo 4.476, 26 de septiembre de 1695. Como gobernador y justicia mayor ya figuraba en escrituras de 1688. AHPA, Protocolo, 4473. 58 Archivo Histórico de Protocolos de Madrid [AHPM], Protocolo 13.643, fols. 435 r.- 439 v. 59 AHPA, Protocolo 4.474, s.f.

30

estar en posesión de una vara de alguacil mayor del Santo Oficio, a la que añadía una familiatura, le confería la supremacía en el territorio en materia inquisitorial. Ignoramos como consiguió dicha vara pero sí tenemos la certeza de que los alguacilazgos de la inquisición habían sido objeto de venta en años precedentes y que tal vez la familia debió adquirirlo como perpetuo y, por ende, transmisible de padres a hijos por juro de heredad. El estudio de Rafael de Lera sobre la venta de varas de alguacil de la inquisición en el reino de Granada es harto elocuente sobre estas prácticas que no sólo otorgaban a las familias poder a nivel local sino que, además, constituían uno de los principales símbolos de distinción social, de nobleza60. Lo mismo se puede afirmar de la alcaidía de la fortaleza de Armuña que ostentó. Como han demostrado los estudios de Antonio Jiménez Estrella, las alcaidías de fortalezas, casi siempre con carácter perpetuo, formaron parte durante los siglos XVI y XVII de un amplio mercado venal61. Finalmente, el título que Francisco Marín de Poveda se atribuía de “alcaide de la Santa Hermandad por el estado de los hijosdalgo de la villa de Jorquera”, unía de nuevo a la familia con su territorio de origen, con la villa albacetense de donde emigró la rama paterna. Es obvio que se trataba de un título meramente honorífico, pues la familia, desde que llegara a las tierras del valle del Almanzora en 1572 no debió salir del mismo, pero que fue utilizado para incorporarlo a su patrimonio inmaterial con el fin de reforzar el prestigio familiar en la comunidad local en la que residían ahora a finales del siglo XVII. A pesar de tantos títulos, aun nombrándose en uno de ellos como alcaide por el estado de los hijosdalgo de la villa de origen de la familia, y a pesar de los cargos desempeñados en Indias por sus hermanos Tomás y Bartolomé, la construcción de ese pasado nobiliario no debía estar aún demasiado clara a la altura del año 1697, pues en septiembre de ese año Francisco Marín de Poveda y su hijo “don Manuel”, dieron en Lúcar un poder a dos procuradores de Granada para que compareciesen ante la Chancillería y presentasen todos los papeles y testimonios de nobleza y legitimidad de los otorgantes, con el fin de que en adelante “las justicias de cualquier parte los tengan por hijodalgos”62. Trataban de culminar así el largo proceso de ennoblecimiento iniciado años atrás y que en ese momento se encontraba bien reforzado con los caudales que había traído de América Bartolomé Marín de Poveda. En ese proceso jugaría un papel fundamental la acumulación de propiedades de tierras, una parte de las cuales serían vinculadas mediante la fundación de mayorazgos y capellanías que luego servirían para reforzar el prestigio 60 Lera García, R., “Venta de oficios en la Inquisición de Granada (1629-1644)”, en Hispania, XLVIII/170, 1988, pp. 909-962. 61 Jiménez Estrella, A., “El precio de las almenas: ventas de alcaidías de fortalezas en época de los Austrias”, en Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, 22, 2004, pp. 143-172. 62 AHPA, Protocolo 4.476, 17 de septiembre de 1697.

31

de la familia y para mantener la continuidad de aquellas estrategias que habían culminado con el éxito del grupo. Así, del mismo modo que el gran patrón familiar, Bartolomé González de Poveda, pudo disponer de los recursos suficientes como para cursar estudios de Leyes, ahora, Francisco Marín, hijo de Francisco Marín de Poveda, siguió su estela al ingresar como colegial del Mayor de Cuenca, en Salamanca, aprovechándose para ello del producto de la capellanía fundada en Serón en los años precedentes por su familia. Fallecido en 1692 el tío protector, Francisco Marín de Poveda contó con otro familiar, el primo de su padre, Rodrigo Marín Rubio, que lo fue llevando de su mano por los obispados por los que fue pasando. Como se aborda en otro trabajo de esta misma obra, Rodrigo Marín Rubio jugó un papel capital, como albacea testamentario de los bienes del Reino de Granada de la sustanciosa herencia dejada por su primo Bartolomé Marín de Poveda tras su muerte en 1702. Después de haber cursado estudios en Salamanca y haber desempeñado una cátedra en dicha Universidad, Francisco Marín de Poveda pasó a ejercer de arcediano mayor de Segorbe, en donde su tío se lo llevó al ser nombrado obispo de esa diócesis. El patronazgo familiar ejercido por su tío se volvió a poner de manifiesto en 1716 cuando, habiendo sido nombrado obispo de Jaén dos años antes, se lo trajo hasta esa diócesis al nombrarlo, primero como maestrescuela, y luego provisor y vicario general del obispado de Jaén63. De nuevo los lazos familiares y el ejercicio de cargos eclesiásticos posibilitaban el ascenso de Francisco Marín de Poveda. Pero éste retornó aún más a los orígenes del poder inicial de la familia -los cargos del Santo Oficio- pues siguiendo esa estela familiar se hizo con una fiscalía de la inquisición de Murcia en octubre de 171864, luego fue promovido a inquisidor, y a una plaza de juez de bienes confiscados del mismo tribunal murciano en noviembre de 172165. Por último, retomando a la figura de su homónimo padre, Francisco Marín de Poveda se vio ampliamente favorecido por las riquezas que su hermano Bartolomé trajo consigo de América. Recibió numerosos préstamos para la compra de tierras en Lúcar y se aprovechó de ser el hilo que unía a sus adinerados hermanos con su tierra natal. Así, por ejemplo, su hija María Magdalena fue generosamente dotada con 36.000 reales para su matrimonio por el “tío americano” Bartolomé, cuando éste ya residía en Madrid66. Otro hijo de Francisco, de nombre Manuel, será el primer poseedor de otro mayorazgo que fundó en Lúcar, por disposición testamentaria, su tío, Bartolomé Marín de Poveda67. 63 Cañada Quesada, R., “Expedientes de limpieza de sangre conservados en el Archivo de la Catedral de Jaén”, en Elucidario, 5, 2008, p. 208. 64 AHN, Inquisición, lib. 484. 65 AHN, Inquisición, lib. 420. 66 AHPA, Protocolo 4.476, 10 de octubre de 1697. 67 AHPA, Protocolo 4.477.

32

Lihat lebih banyak...

Comentarios

Copyright © 2017 DATOSPDF Inc.